Pocos lugares concentran tanto en tan poco espacio como Llanes. Esta villa del oriente asturiano tiene casco medieval, puerto pesquero, más de veinte playas en su concejo y la sierra del Cuera levantándose a un paso del mar. Si buscas una escapada que contente a todos, aquí tienes plan para un fin de semana completo.
Sábado por la mañana: la villa y sus murallas
Empieza en el casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico. La basílica de Santa María del Conceyu, la torre medieval y los restos de la muralla del siglo XIII recuerdan el pasado de puerto ballenero y comercial de la villa. Fíjate también en los palacios de indianos, levantados por emigrantes que hicieron fortuna en América, con sus palmeras plantadas en el jardín como carta de presentación.
Baja después al puerto para ver los Cubos de la Memoria, los bloques del espigón pintados por Agustín Ibáñez, que han acabado convertidos en icono de Llanes. Y remata la mañana por el paseo de San Pedro, una alfombra verde sobre los acantilados con la villa a un lado y el Cantábrico al otro: probablemente el paseo marítimo más bonito del norte de España.
Sábado por la tarde: playas para elegir
- El Sablón, urbana y a pie del casco antiguo.
- Toró, con sus curiosos pináculos de roca sembrados por la arena.
- Ballota y Andrín, salvajes y espectaculares, con miradores en la carretera que ya justifican la excursión.
- Gulpiyuri, cerca de Naves: una playa interior diminuta, sin vista al mar, a la que el agua llega por debajo de la roca. Se va andando entre prados y es una rareza geológica famosa en todo el país.
Domingo: bufones y sierra del Cuera
Reserva el domingo para los bufones, chimeneas naturales en los acantilados por las que el mar, cuando hay marejada, escupe columnas de agua pulverizada con un bramido que impresiona. Los de Pría y los de Arenillas, junto a la playa de Cobijeru, son los más accesibles; recuerda no acercarte nunca a las bocas, porque el golpe de mar es traicionero. Para estas caminatas costeras basta una mochila de senderismo de unos 20 litros con agua, algo de picar y una capa de abrigo, porque el viento en los acantilados refresca incluso en verano.
Si te queda cuerda, los pueblos del interior del concejo —con la sierra del Cuera de telón de fondo— regalan rutas entre cabañas y prados donde pastan las vacas con los Picos de Europa asomando al fondo. En cualquier alto, un termo de acero inoxidable con café caliente convierte una parada en un pequeño ritual con vistas.
Dónde comer sin fallar
Llanes es tierra de mar y de huerta: pescados de la rula, calamares, fabas con almejas y quesos del oriente asturiano como el de Vidiago o el Cabrales de los vecinos concejos. De postre, prueba las tradicionales marañuelas o un arroz con leche bien requemado. En las sidrerías del centro, la sidra natural corre escanciada; pide un culín y déjate llevar.
Cuándo ir y cómo llegar
- La villa está junto a la A-8, a poco más de una hora de Oviedo y unos 40 minutos de Santander; también llega el tren de cercanías de la línea de la costa.
- Primavera y comienzos de otoño son ideales: menos gente y luz preciosa. En verano hay mucho ambiente, pero conviene madrugar para aparcar y coger sitio en las playas pequeñas.
- Los bufones solo actúan con mar de fondo: si el mar está en calma, cambia el plan por playas o sierra.
Mar, montaña, piedra vieja y sidra: Llanes lo tiene todo a mano. Ven un fin de semana y comprobarás que se te queda corto.
Foto: Robot8A · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons