En el extremo occidental de Asturias, casi tocando Galicia, se esconde un valle donde los ríos llevan siglos trabajando: mueven molinos, baten mazos y afilan cuchillos. Es Taramundi, un pueblo pequeño y verde que fue pionero del turismo rural en España y que sigue siendo uno de esos rincones donde el tiempo va a otra velocidad.
La tierra de los ferreiros
Taramundi es sinónimo de cuchillos y navajas artesanas. La abundancia de agua, bosque y mineral convirtió este valle en tierra de ferreiros, y todavía hoy varios talleres mantienen viva la tradición: forjan las hojas y las rematan con mangos de madera de boj decorados a punta de navaja. Visitar un taller y ver saltar las chispas de la fragua es la mejor manera de entender el pueblo, y una navaja taramundesa es el recuerdo perfecto, útil y con siglos de historia detrás.
Teixois y Mazonovo: la ingeniería del agua
A unos cuatro kilómetros del pueblo, el conjunto etnográfico de Os Teixois es la joya de la comarca: una aldea diminuta donde un único canal de agua acciona un mazo, un molino, un batán y hasta una pequeña central que dio luz al lugar. Verlo todo en funcionamiento, con el golpeteo del mazo resonando en el valle, es un viaje directo a la ingeniería popular de hace siglos.
En el propio Taramundi te espera el museo de los molinos de Mazonovo, donde se reúnen decenas de molinos de distintas épocas y podrás incluso moler tu propio grano. Complétalo con el conjunto de Esquíos y las ferrerías repartidas por las aldeas, y tendrás la ruta del hierro y del agua completa.
Rutas para empaparse del valle
El concejo forma parte de la reserva de la biosfera del río Eo, Oscos y Terras de Burón, y se recorre a pie mejor que de ninguna otra manera. La más popular es la Ruta del Agua, un recorrido circular de unos 14 kilómetros que enlaza Taramundi con Os Teixois y las aldeas del valle entre bosques de castaños, abedules y cascadas como la de A Salgueira. Los senderos están bien marcados, pero hay tramos húmedos y resbaladizos junto a los canales, así que unas botas de montaña impermeables marcan la diferencia entre disfrutar del camino o ir pendiente del barro.
Si te queda tiempo, el vecino valle de los Oscos —con su ferrería de Mazonovo en Santalla— y los miradores hacia la ría del Eo redondean la escapada. Llevar una guía de viaje de Asturias en la mochila ayuda a hilvanar estas aldeas del occidente, que apenas salen en los circuitos habituales y guardan sorpresas en cada desvío.
Sabores de la comarca
La cocina aquí es de montaña y de puchero: embutidos caseros, quesos de los Oscos, carnes de la zona y postres humildes y sabrosos como los freixuelos, parecidos a las filloas gallegas. Todo acompañado, cómo no, de sidra o de vinos de la vecina ribera del Navia.
Cómo llegar y cuándo ir
- Taramundi está a unos 25 minutos de Vegadeo y de la ría del Eo, saliendo de la A-8 a la altura de la costa occidental; desde Oviedo se tarda alrededor de dos horas.
- La primavera pinta el valle de verde intenso y llena de agua los canales; el otoño lo tiñe de ocres y es época de castañas. Ambas son perfectas.
- Aquí llueve a menudo, y forma parte del encanto: el valle brilla más después del orbayu.
Taramundi no tiene playas ni grandes monumentos, y ahí está su secreto: tiene agua, hierro, bosque y silencio. Si buscas una escapada rural auténtica, este valle escondido del occidente asturiano te está esperando.
Foto: Asturkian · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons