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Street food en Bangkok: puestos, mercados y qué pedir

Puesto de comida callejera humeante en una calle de Bangkok

En Bangkok se come en la calle a todas horas, y no por falta de restaurantes: porque los mejores fogones de la ciudad están sobre carritos humeantes y mesitas de plástico. Si te gusta comer, la capital tailandesa es uno de esos destinos que se recuerdan con el estómago. Te proponemos una ruta para lanzarte al street food sin miedo y con mucho apetito.

Por qué comer en la calle en Bangkok

El puesto callejero es aquí una institución. Muchos cocineros llevan décadas preparando un único plato, y esa especialización se nota en cada bocado: el wok siempre al punto, el caldo que lleva horas al fuego, la brasa exacta. Además, comer así es baratísimo y te mezcla de verdad con la vida local: oficinistas, estudiantes y taxistas compartiendo taburete a pie de acera.

La regla de oro es sencilla: ponte en la cola más larga de tailandeses y fíjate en que el género se cocine al momento. Donde hay rotación, hay frescura.

Barrios y mercados donde empezar la ruta

  • Chinatown (Yaowarat): al caer la tarde, la avenida se convierte en un festival de woks llameantes, marisco a la brasa y fideos. Es la zona más espectacular para una primera noche.
  • Banglamphu y los alrededores de la calle Khao San: más turístico, pero con callejones donde sobreviven puestos veteranos de sopas y arroces.
  • Mercado de Or Tor Kor: un mercado cubierto famoso por la calidad de su fruta y sus curris preparados. Perfecto para comer con calma.
  • Mercado de Chatuchak: los fines de semana, entre puestos de ropa y plantas, encontrarás de todo: brochetas, zumos, helado de coco servido en la propia cáscara.
  • Mercados nocturnos: repartidos por toda la ciudad, mezclan música, compras y decenas de puestos donde cenar picando de aquí y de allá.

Qué pedir sí o sí

  1. Pad thai: fideos de arroz salteados con huevo, tofu o gambas, cacahuete y lima. El clásico de los clásicos.
  2. Som tam: ensalada de papaya verde machacada en mortero, picante y refrescante a la vez.
  3. Moo ping: brochetas de cerdo marinado a la brasa, ideales con arroz glutinoso.
  4. Boat noodles: sopa de fideos intensa y especiada que se sirve en cuencos pequeños; lo normal es pedir varios.
  5. Mango sticky rice: arroz glutinoso con leche de coco y mango maduro, el postre estrella.
  6. Roti: masa frita con plátano y leche condensada para los más golosos.

Consejos para comer tranquilo

El picante tailandés no perdona: pide «mai pet» (poco picante) si no estás entrenado, y ten siempre a mano arroz o agua, que apagan el fuego mejor que nada. Para no depender de botellas de plástico y beber con tranquilidad, muchos viajeros llevan una botella de agua filtrante en la mochila.

En bastantes puestos te darán cubiertos o palillos desechables; si prefieres viajar de forma más sostenible, unos palillos reutilizables de viaje ocupan nada y te sacarán de más de un apuro. Y si vuelves a casa enamorado del wok, un libro de cocina tailandesa es la mejor manera de alargar el viaje desde tu cocina.

Come siempre donde veas movimiento, no tengas miedo de señalar con el dedo lo que quieres y sonríe: en Bangkok, la sonrisa abre más puertas que cualquier idioma.

Un último bocado

Bangkok se descubre plato a plato, entre vapor de caldos y olor a brasa. Ven con hambre, curiosidad y pocas manías: la mejor comida de tu viaje te está esperando en una esquina cualquiera.