Rajastán, la «tierra de los reyes», es la India de los marajás: fuertes que coronan colinas, palacios reflejados en lagos y ciudades pintadas de colores. Te proponemos una ruta clásica por sus tres joyas —Jaipur, Jodhpur y Udaipur—, perfecta como primer bocado del estado más monumental del país.
Jaipur, la ciudad rosa
La capital de Rajastán se pintó de rosa para recibir a un príncipe británico y así se quedó. En su casco antiguo amurallado destaca el Hawa Mahal, el palacio de los vientos, una fachada de celosías desde la que las damas de la corte observaban la calle sin ser vistas. Muy cerca están el City Palace, aún residencia de la familia real, y el Jantar Mantar, un observatorio astronómico del siglo XVIII con instrumentos gigantes de piedra que siguen funcionando.
A las afueras te espera el plato fuerte: el fuerte Amber, un palacio-fortaleza de patios, espejos y salas doradas encaramado sobre un lago. Sube caminando por la rampa y evita los paseos en elefante, poco recomendables para los animales.
Jodhpur, la ciudad azul
Al borde del desierto del Thar, Jodhpur despliega un mar de casas azules a los pies del fuerte Mehrangarh, uno de los más imponentes de la India, alzado sobre un peñasco de más de cien metros. Sus murallas guardan palacios de filigrana y un museo magnífico, y desde las almenas la vista del caserío añil es sencillamente inolvidable. Abajo, alrededor de la torre del reloj, el bazar de Sardar hierve de especias, brazaletes y telas; es el lugar ideal para probar un lassi bien frío y perderse sin rumbo.
Udaipur, la ciudad de los lagos
Udaipur es la cara romántica de Rajastán. El lago Pichola refleja palacios blancos, ghats y havelis, y el City Palace, el mayor complejo palaciego del estado, se asoma al agua con sus cúpulas y balcones. Un paseo en barca al atardecer, cuando la ciudad se enciende en tonos dorados, justifica por sí solo el viaje. Completa la visita con el templo de Jagdish y los jardines de Saheliyon ki Bari, y busca una azotea para cenar con vistas al lago.
Cómo moverse y cuándo ir
- Entre ciudades funcionan muy bien los trenes indios, toda una experiencia en sí mismos, y los coches con conductor, muy habituales y asequibles para tramos como Jaipur-Jodhpur o Jodhpur-Udaipur.
- Si haces algún trayecto nocturno en tren, un saco sábana hará el viaje mucho más cómodo e higiénico en las literas.
- La mejor época va de octubre a marzo, con días soleados y noches frescas. De abril a junio el calor aprieta de verdad, y el monzón llega en verano.
Consejos para disfrutar Rajastán
- Regatea en los bazares con humor y sin prisa: forma parte de la cultura.
- Come caliente y recién hecho: los thalis rajastaníes, el dal baati churma o los kachoris son una fiesta.
- Al atardecer, sobre todo cerca de lagos y jardines, agradecerás un repelente de mosquitos tropical en el bolso.
- Una guía de viaje de Rajastán te ayudará a ordenar tanta maravilla y a decidir si añades Pushkar, Bundi o Jaisalmer a la ruta.
Rosa, azul y blanca sobre el agua: tres ciudades, tres mundos y un mismo embrujo. Rajastán es de esos viajes que se recuerdan en tecnicolor. ¿Te animas a recorrerlo?