Hay pueblos que crecen poco a poco durante siglos, y luego está Nuevo Baztán: una villa entera proyectada de una sola vez, con plano, arquitecto y sueño incluidos. A unos cincuenta kilómetros al este de la capital, este pequeño municipio es uno de los conjuntos barrocos más singulares de España y, aun así, sigue volando bajo el radar. Si te gustan los rincones desconocidos con una gran historia detrás, apunta esta escapada.
El sueño ilustrado de Juan de Goyeneche
A principios del siglo XVIII, el empresario navarro Juan de Goyeneche, natural del valle del Baztán (de ahí el nombre), decidió crear desde cero una población industrial modelo: fábricas de vidrios finos, paños, sombreros y jabones, viviendas para los trabajadores y un centro monumental a la altura de su ambición. Para diseñarlo contrató nada menos que a José Benito de Churriguera, uno de los grandes arquitectos del barroco español. El resultado fue una utopía fabril adelantada a su tiempo que hoy está declarada Bien de Interés Cultural.
Qué ver en el conjunto monumental
- Palacio-iglesia de San Francisco Javier: el corazón del pueblo, un edificio único en el que palacio y templo comparten fachada de piedra. Las dos torres con chapiteles de la iglesia se ven desde toda la llanura.
- Las tres plazas: la de la Iglesia, la del Mercado y la de Fiestas, encadenadas en torno al palacio. La de Fiestas, con sus balcones corridos, funcionaba como coso taurino y escenario de celebraciones.
- El trazado urbano: pasea sin prisa por las calles en cuadrícula, fíjate en las antiguas viviendas de los artesanos y busca las huellas de las fábricas que dieron vida al proyecto.
- Centro de interpretación: instalado en las bodegas del palacio, explica de forma muy amena la aventura de Goyeneche y cómo funcionaba la villa industrial.
Una escapada tranquila (y cómo alargarla)
Nuevo Baztán se visita bien en una mañana, así que es el plan perfecto para un domingo sin prisas. Muy cerca tienes Olmeda de las Fuentes, un pueblecito de calles empinadas que enamoró a varios pintores del siglo XX, y los campos de olivos y cereal de la campiña del Henares, que en primavera se llenan de verde. Los alrededores son llanos y luminosos, ideales para un paseo suave: en las horas centrales del día agradecerás una gorra con protección solar, porque la sombra escasea en la meseta. Y si el día acompaña, pocas cosas apetecen más que rematar la visita con un almuerzo campestre sobre una esterilla de picnic a la vista de las torres de Churriguera.
Cuándo ir y consejos prácticos
El conjunto luce espectacular con la luz dorada del atardecer, cuando la piedra del palacio se enciende. En otoño e invierno el ambiente es tranquilísimo; en verano conviene madrugar. Los fines de semana suele haber más ambiente y mercadillos ocasionales en las plazas. No esperes un pueblo de servicios turísticos masivos: esa autenticidad es precisamente parte de su encanto, aunque encontrarás bares y restaurantes de cocina castellana sencilla.
Cómo llegar
En coche, lo más cómodo es la A-2 o la A-3 combinadas con las carreteras comarcales M-300 y M-204; desde Madrid se tarda menos de una hora. También llegan autobuses interurbanos desde la capital y desde Alcalá de Henares, ciudad patrimonio de la humanidad con la que puedes combinar la excursión para completar un día redondo de historia.
Nuevo Baztán es la prueba de que a veces los grandes viajes están a media hora de casa: un sueño barroco detenido en el tiempo, esperando a que lo descubras antes que los demás.
Foto: Rodelar · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons