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Escapada a Malta y Gozo en pocos días

Vista del puerto y las fortificaciones de La Valeta, en Malta

Pocos destinos concentran tanto en tan poco espacio como Malta: una capital fortificada Patrimonio de la Humanidad, templos más antiguos que las pirámides, aguas de un azul irreal y hasta una isla hermana, Gozo, donde el tiempo va más despacio. Todo a un vuelo corto desde España y en un territorio que se recorre en minutos.

Día 1: La Valeta, la ciudad de los caballeros

La capital, levantada por los Caballeros de la Orden de Malta tras el Gran Asedio, es una cuadrícula de calles en cuesta asomadas al mar. Imprescindibles: la concatedral de San Juan, austera por fuera y desbordante de oro por dentro, con dos lienzos de Caravaggio; los jardines de Upper Barrakka, con vistas al Gran Puerto y su salva de cañones diaria; y los balcones de madera pintados de colores que dan carácter a cada fachada. Al caer la tarde, cruza en barquita tradicional a las Tres Ciudades, el rincón más marinero del puerto.

Día 2: Mdina y el interior

Mdina, la antigua capital amurallada, se conoce como la Ciudad del Silencio: pasear su laberinto de piedra dorada al atardecer, cuando se van los visitantes, es pura magia. A sus pies, Rabat esconde catacumbas y callejones tranquilos. Completa el día en los acantilados de Dingli o en el pueblo pesquero de Marsaxlokk, famoso por sus barcas de colores con el ojo de Osiris pintado en la proa.

Día 3: Comino y la Laguna Azul

El islote de Comino guarda la postal más famosa del archipiélago: la Blue Lagoon, una lengua de mar turquesa sobre arena blanca. Llega en los primeros barcos de la mañana para disfrutarla sin multitudes. El acceso al agua es rocoso en muchos puntos, así que unos escarpines de agua te harán el baño mucho más cómodo. Y no olvides la crema solar de factor alto: en Malta apenas hay sombra natural.

Día 4: Gozo, la isla tranquila

Un ferri corto te planta en Gozo, más verde y rural que su hermana mayor. La ciudadela de Victoria domina la isla desde lo alto; la bahía de Ramla presume de arena rojiza; y en Dwejra el mar ha esculpido piscinas naturales y paisajes de otro planeta. Gozo es también tierra de templos megalíticos: los de Ggantija tienen más de cinco mil años.

Consejos prácticos

  • Malta es perfecta para viajar ligero: con una mochila de cabina tienes de sobra para tres o cuatro días de escapada.
  • Se conduce por la izquierda, herencia británica; si no te animas con el coche, los autobuses llegan a casi todas partes, aunque con calma.
  • El inglés es idioma oficial junto al maltés, así que te entenderás sin problema.
  • Prueba los pastizzi, hojaldres rellenos de ricotta o guisantes, el conejo guisado y los vinos locales.

Malta y Gozo demuestran que no hace falta irse lejos ni mucho tiempo para cambiar por completo de escenario. Historia, mar y sol concentrados: la escapada redonda para un puente.