milescapadas

Ruta por Chiang Mai y el norte de Tailandia

Templo dorado de Chiang Mai rodeado de montañas del norte de Tailandia

Lejos de las playas del sur, el norte de Tailandia es otro país: montañas cubiertas de selva, templos entre la niebla, aldeas de minorías étnicas y una capital cultural, Chiang Mai, que enamora a todo el que la pisa. Te proponemos una ruta para descubrirlo con calma.

Chiang Mai, la rosa del norte

El casco antiguo de Chiang Mai, rodeado de foso y restos de muralla, esconde más de trescientos templos. Imprescindibles el Wat Phra Singh, con su capilla dorada, y el Wat Chedi Luang, cuya enorme estupa medio derruida presume de haber albergado el Buda Esmeralda. En muchos templos se organizan charlas informales con monjes jóvenes que quieren practicar idiomas: una conversación que no olvidarás. Al caer la tarde, los mercados nocturnos y el bazar de los domingos llenan las calles de artesanía, música y puestos de comida norteña, con el khao soi, los fideos al curry con leche de coco, como estrella local.

Doi Suthep y las montañas

Sobre la ciudad se alza el Doi Suthep, el templo más sagrado del norte, al que se sube por una escalinata custodiada por serpientes naga. Desde su terraza, Chiang Mai entera queda a tus pies. Más arriba, el parque nacional continúa hasta aldeas hmong y miradores entre cafetales. Y a un par de horas, el Doi Inthanon, el techo de Tailandia, ofrece cascadas, senderos entre musgo y dos estupas gemelas con jardines colgados sobre el valle.

Elefantes, con cabeza

El norte es la tierra de los elefantes, pero elige bien: opta por santuarios éticos donde los animales rescatados viven en semilibertad y se observan sin montarlos ni forzar baños multitudinarios. Pasar una mañana viéndolos comer, bañarse en el río y pasear a su aire es una de las grandes experiencias del país, y tu dinero apoya su cuidado.

La ruta hacia Pai y Chiang Rai

  • Pai: al final de una carretera de cientos de curvas entre montañas te espera este pueblo relajado, con cañones, cascadas, termas naturales y atardeceres de postal. Quédate al menos una noche.
  • Chiang Rai: más al norte, sorprende con el Templo Blanco, una obra de arte contemporánea deslumbrante, y la casa negra del artista Thawan Duchanee. Desde aquí, el Mekong y el Triángulo del Oro quedan a un paso.

Consejos prácticos

La mejor época es la estación fresca y seca de los últimos meses del año, cuando las noches en la montaña refrescan de verdad; evita el final de la estación seca, cuando las quemas agrícolas llenan el aire de humo. En la selva y junto a los ríos no te olvides del repelente de mosquitos. Fuera de las ciudades el inglés escasea, y una guía de conversación de tailandés convierte cada compra en una fiesta de sonrisas. Y si vas a moverte por carreteras de montaña, una tarjeta sim de viaje con datos te dará mapas y tranquilidad en todo momento.

El norte de Tailandia se viaja despacio: templos por la mañana, montañas por la tarde y mercados por la noche. Reserva una semana y déjate llevar; la rosa del norte hará el resto.