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Puentes espectaculares: 10 cruces que son un destino en sí mismos

Gran puente colgante sobre el agua envuelto parcialmente en niebla

Un puente es pura ingeniería, pero también una promesa: la de llegar al otro lado. Algunos han acabado siendo más famosos que las ciudades que unen, y cruzarlos a pie es una experiencia de viaje en sí misma. Estos diez lo demuestran, del acero centenario a las raíces vivas.

Diez maneras de cruzar el vacío

  1. Golden Gate (San Francisco, Estados Unidos). Su color oficial se llama naranja internacional y se eligió, entre otras cosas, para que destacara entre la niebla, tan habitual que los locales la llaman Karl. Crúzalo a pie o en bici hasta Sausalito y vuelve en ferri.
  2. Puente de Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos). Su pasarela peatonal elevada sobre el tráfico regala uno de los paseos urbanos más famosos del mundo. Hazlo al amanecer desde Brooklyn hacia Manhattan: tendrás el skyline de frente y mucha menos gente.
  3. Puente de Carlos (Praga, Chequia). Medieval, peatonal y flanqueado por treinta estatuas barrocas ennegrecidas por los siglos. A media mañana es un hervidero, así que madruga: con la niebla del Moldava casi en soledad es pura magia.
  4. Tower Bridge (Londres, Reino Unido). El puente levadizo victoriano por excelencia. Pocos saben que se puede subir a sus pasarelas superiores, con tramos de suelo de cristal para ver el tráfico y el Támesis bajo los pies.
  5. Puente de las Cadenas (Budapest, Hungría). El primero que unió Buda y Pest de forma permanente, custodiado por leones de piedra. De noche, iluminado y con el castillo encima, compone una de las postales más elegantes de Europa.
  6. Viaducto de Millau (Aveyron, Francia). El gigante de la lista: sus pilonas superan en altura a la torre Eiffel y la autopista parece volar sobre el valle del Tarn, a menudo por encima de las nubes. Los miradores del valle permiten admirarlo con calma.
  7. Golden Bridge (Da Nang, Vietnam). Una pasarela dorada sostenida por dos manos de piedra gigantes que emergen de la ladera, entre jardines de montaña. Kitsch para unos, prodigio escenográfico para otros; indiferente no deja a nadie.
  8. Sydney Harbour Bridge (Sídney, Australia). El gran arco de acero de la bahía, con la Ópera a sus pies. Los más valientes pueden escalar el arco con las visitas guiadas; los demás tienen la pasarela peatonal, gratuita y con vistas soberbias.
  9. Puentes de raíces vivas (Meghalaya, India). En una de las regiones más lluviosas del planeta, los pueblos khasi guían durante décadas las raíces de los ficus hasta tejer puentes vivos que se refuerzan con los años. Ingeniería y botánica de la mano.
  10. Ponte Vecchio (Florencia, Italia). El puente habitado por excelencia, con sus joyerías colgando sobre el Arno y el corredor vasariano discurriendo por encima. Al atardecer, desde el vecino puente de Santa Trinita, es oro puro.

Consejos para cazadores de puentes

Los puentes dan sus mejores fotos en la hora azul, cuando se encienden las luces y el cielo aún guarda color: un trípode de viaje plegable te permitirá esas largas exposiciones sin cargar peso. Las caminatas de ida y vuelta son más largas de lo que parecen, así que calza unas zapatillas cómodas y lleva una batería externa: entre fotos, mapas y vídeos, el móvil sufre. Y consulta siempre si la pasarela peatonal tiene horario, porque algunos cierran de noche.

Cruzar un gran puente a pie es de esas cosas sencillas que se recuerdan siempre. Elige tu orilla de salida y echa a andar: lo mejor del viaje suele estar justo en mitad del vano.