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Dolomitas en pareja: senderismo y refugios con vistas

Pareja de senderistas ante las Tre Cime di Lavaredo en los Dolomitas

Hay montañas bonitas y luego están los Dolomitas: agujas de piedra pálida que se encienden de rosa al atardecer, praderas de postal y refugios donde brindar con vino tirolés después de una buena caminata. Si buscáis una escapada activa en pareja, pocas combinan tan bien esfuerzo y recompensa como estos Alpes italianos, Patrimonio de la Humanidad.

Las rutas que enamoran

  • Tre Cime di Lavaredo: el circuito que rodea las tres torres más famosas de los Dolomitas es la caminata estrella: unos 10 kilómetros sin grandes desniveles, con refugios estratégicos para reponer fuerzas y vistas que quitan el habla en cada curva.
  • Lago di Braies: un lago esmeralda rodeado de bosque y paredones. Id al amanecer, cuando las barcas de madera aún duermen amarradas y el silencio es total; el paseo que le da la vuelta es apto para cualquier forma física.
  • Seceda y sus crestas afiladas: desde Ortisei, el funicular sube a uno de los miradores más fotogénicos de los Alpes, y se puede bajar caminando entre pastos y cabañas de heno.
  • Alpe di Siusi: la pradera alpina más extensa de Europa, un mar verde ondulado a los pies del Sassolungo, ideal para una jornada tranquila a pie o en bicicleta eléctrica.

Dormir en un refugio: el plan más romántico

La experiencia que convierte el viaje en algo especial es pasar al menos una noche en un rifugio de altura. Al caer la tarde, cuando los excursionistas del día se marchan, la montaña se queda para los que duermen arriba: atardecer sobre las agujas, cena caseras de pasta y speck, y un amanecer que tendréis casi en exclusiva. Muchos refugios ofrecen habitaciones dobles además de dormitorios corridos, pero vuelan: reservad con semanas o meses de antelación en verano. El fenómeno de la enrosadira, ese resplandor rosado de la roca al ponerse el sol, es el mejor espectáculo que veréis desde la terraza.

Cuándo ir

La temporada de senderismo va de mediados de junio a finales de septiembre, cuando los refugios están abiertos y los senderos, limpios de nieve. Julio y agosto son los meses más concurridos; septiembre regala luz dorada, menos gente y los primeros colores del otoño. Fuera de temporada muchos remontes y refugios cierran, así que conviene comprobar fechas antes de planear rutas altas.

Cómo llegar y moverse

Los aeropuertos más prácticos son Venecia, Verona o Innsbruck; desde allí, lo ideal es alquilar coche para moveros entre valles como Val Gardena, Val Badia o la zona de Cortina d'Ampezzo. En pleno verano, algunos accesos populares regulan el tráfico y compensa usar los autobuses locales o madrugar mucho. Elegir un pueblo base con encanto, como Ortisei o San Candido, y hacer excursiones en estrella es la fórmula que mejor funciona para una semana.

Consejos prácticos para la montaña

El terreno dolomítico es pedregoso y las tormentas de tarde, frecuentes: unas botas de montaña impermeables con buena suela son innegociables, y estrenarlas antes del viaje os ahorrará ampollas. Para las rutas de un día con noche en refugio no hace falta más que una mochila de cabina de unos 40 litros compartida con lo básico: saco sábana, forro polar y frontal. A más de 2.000 metros el sol quema aunque haga fresco, así que llevad también crema solar resistente al agua y gafas de sol de calidad.

Caminar de la mano entre agujas de piedra rosada, cenar caliente en un refugio y despertar por encima de las nubes: si eso no es un plan de pareja perfecto, se le parece mucho. Los Dolomitas os esperan.