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Ruta por las Highlands de Escocia: lagos, castillos y whisky

Castillo de Eilean Donan reflejado en el lago al atardecer, Highlands de Escocia

Pocas regiones de Europa tienen tanta personalidad como las Highlands escocesas: montañas peladas envueltas en nubes, lagos oscuros que guardan leyendas, castillos en ruinas y el aroma turboso del whisky. Te proponemos una ruta en coche para empaparte —a veces literalmente— de las Tierras Altas.

Glencoe, la puerta dramática de las Highlands

Subiendo desde Glasgow, el valle de Glencoe es el primer golpe de efecto: laderas verticales, cascadas y una historia trágica, la masacre del clan MacDonald, que aún flota en el ambiente. Merece la pena parar en los miradores de la A82 y caminar algún sendero corto, como el del valle escondido (Hidden Valley). Muy cerca, Glenfinnan ofrece su famoso viaducto ferroviario curvo, conocido por el tren de vapor que lo cruza en temporada, y el monumento a los jacobitas junto al lago Shiel.

El lago Ness y la capital de las Highlands

Sí, hay que ir al lago Ness, y no solo por Nessie: es un lago inmenso y profundo, flanqueado por las ruinas del castillo de Urquhart, uno de los rincones más evocadores de Escocia. Inverness, la capital de las Highlands, es una buena base con ambiente, pubs con música en directo y el río Ness atravesándola. A un paso queda el campo de batalla de Culloden, donde en 1746 se apagó la causa jacobita, y los misteriosos túmulos funerarios de Clava Cairns.

Castillos de leyenda

  • Eilean Donan: en la confluencia de tres lagos marinos, es el castillo más fotografiado del país, unido a tierra por un puente de piedra.
  • Dunrobin: al norte, parece un château francés con jardines frente al mar del Norte.
  • Urquhart: ruinas magníficas asomadas al lago Ness.
  • Dunnottar (en el límite de las Highlands): una fortaleza en ruinas sobre un promontorio marino que corta la respiración.

La ruta del whisky

Ningún viaje a las Highlands está completo sin visitar una destilería. En el valle del Speyside se concentra la mayor densidad de destilerías del mundo, con visitas guiadas que terminan en cata; más al oeste y al norte encontrarás whiskies más ahumados y marítimos. Si conduces, recuerda que en Escocia la tolerancia al alcohol al volante es prácticamente cero: muchas destilerías ofrecen frascos para llevarte la cata a casa. Entre parada y parada, agradecerás un termo de té o café para el viaje, porque el clima escocés invita a beber algo caliente cada dos horas.

Naturaleza y fauna

Las Highlands son territorio de ciervos rojos, águilas reales, focas y, con suerte, delfines en el fiordo de Moray. Llevar unos prismáticos compactos de viaje multiplica las posibilidades de avistar fauna sin molestarla. Y una advertencia cariñosa: entre junio y agosto, en zonas húmedas y sin viento, aparecen los midges, unos mosquitos diminutos y pesadísimos; las lugareños los combaten con repelente y sentido del humor.

Cuándo ir y consejos prácticos

  • De mayo a septiembre hay más luz y mejor tiempo; el otoño tiñe los valles de cobre y es mucho más tranquilo.
  • El tiempo cambia sin avisar: un chubasquero plegable con capucha en el asiento del copiloto es tu mejor seguro.
  • Muchas carreteras rurales son de un solo carril con apartaderos (passing places): cede el paso y saluda, es la costumbre.
  • Prueba el haggis, el salmón ahumado y el cranachan de postre; los desayunos escoceses dan energía para todo el día.

Las Highlands no se visitan: se sienten. Volverás con el móvil lleno de fotos de nubes y con unas ganas enormes de repetir.