Pocos pueblos resumen tan bien La Rioja como San Vicente de la Sonsierra: un cerro coronado por un castillo, el Ebro cruzado por un puente medieval y, alrededor, un mar de viñas viejas al abrigo de la sierra de Toloño. Esta atalaya de la comarca de la Sonsierra fue durante siglos plaza fuerte del reino de Navarra, y ese pasado fronterizo se nota en cada piedra. Descubrirás un pueblo con más patrimonio por metro cuadrado que muchas capitales.
Del puente medieval al castillo
Empieza la visita abajo, junto al puente medieval que salva el Ebro y que fue la razón de ser del pueblo: controlar este paso valía un reino. Desde ahí, las calles trepan por la ladera hasta el recinto fortificado de la cima, donde te esperan los restos del castillo, la basílica de Nuestra Señora de los Remedios y la torre del Reloj. Las vistas desde lo alto son un mapa en vivo de la Sonsierra: el río culebreando, los pueblos de Rioja Alta en la otra orilla y la muralla natural de la sierra a tu espalda.
La ermita de Santa María de la Piscina
A unos kilómetros del casco urbano, en un altozano solitario entre viñas, se alza la ermita románica de Santa María de la Piscina, del siglo XII, uno de los templos románicos mejor conservados de La Rioja. Su nombre remite a la piscina probática de Jerusalén y su origen se liga a la leyenda de un infante navarro cruzado. El entorno, con una necrópolis de tumbas excavadas en la roca, tiene una fuerza que sobrecoge. Se llega por pistas y senderos entre viñedos, un paseo llano y muy agradecido para el que bastan unas zapatillas de senderismo cómodas.
Lagares rupestres y guardaviñas
El término de San Vicente esconde un tesoro etnográfico único: decenas de lagares rupestres, pilas excavadas en la roca donde ya se pisaba uva hace siglos, y guardaviñas, esos curiosos refugios circulares de piedra que salpican el viñedo. Hay rutas señalizadas que los enlazan y que son la mejor manera de entender que aquí el vino no es una moda, sino una civilización entera.
Tierra de vino viejo
La Sonsierra presume de algunas de las cepas más viejas de toda la denominación, viñas retorcidas que dan vinos de carácter. En el pueblo y sus alrededores abundan las bodegas familiares que abren sus puertas al viajero; si quieres sacarles todo el jugo a las visitas y catas, una guía de vinos de Rioja en la guantera convierte la escapada en un pequeño máster. Complétalo en la mesa con chuletillas al sarmiento y verduras de la huerta del Ebro.
Cuándo ir y cómo llegar
- En Semana Santa, San Vicente vive uno de los ritos más sobrecogedores de España: los Picaos, los disciplinantes de la cofradía de la Santa Vera Cruz, una tradición única que se mantiene viva desde hace siglos.
- En vendimia, entre septiembre y octubre, el paisaje y el trasiego de las bodegas están en plena efervescencia.
- En primavera, el verde de las viñas y la sierra invita a las rutas de los lagares.
El pueblo está a unos 25 minutos de Logroño y a un paso de Briones, Ábalos y Laguardia, ya en la vecina Rioja Alavesa, así que es base perfecta para explorar toda la Sonsierra.
Historia de frontera, románico entre viñas y vino con raíces milenarias: San Vicente de la Sonsierra es una escapada total. Súbete a su atalaya y entenderás La Rioja de un solo vistazo.
Foto: Juanma232 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons