En plena campiña sevillana, a medio camino entre Sevilla y Antequera, Osuna es una lección de historia en piedra dorada. Villa ducal, sede de una antigua universidad y escenario de cine, guarda uno de los conjuntos monumentales más ricos de Andalucía... y una sorpresa excavada en la roca que no te esperas.
La colegiata, el gran tesoro del cerro
Corona el pueblo la Colegiata de Santa María de la Asunción, un templo renacentista del siglo XVI que por dentro es un pequeño museo: alberga varias pinturas de José de Ribera, «el Españoleto», además del panteón ducal de los Téllez-Girón, una cripta de una delicadeza asombrosa. Junto a ella, el edificio de la antigua Universidad de Osuna, fundada en el siglo XVI, con su patio de columnas y sus torrecillas en las esquinas, completa la acrópolis ursaonense. Desde la explanada, la vista sobre el mar de olivos y cereal de la campiña es inmensa.
Las canteras: una Petra andaluza
A las afueras del casco urbano se esconde el rincón más insólito de la escapada: las canteras de Osuna, explotadas desde la Antigüedad, de las que salió la piedra de media villa. El resultado son paredes verticales talladas, huecos, escalinatas y salas excavadas que recuerdan —salvando las distancias— a un templo rupestre. Hoy parte del conjunto se ha recuperado como espacio cultural al aire libre y es una visita que descoloca a todo el mundo. Muy cerca, en la necrópolis y el yacimiento de la antigua Urso, asoma el pasado íbero y romano del lugar.
La calle San Pedro y los palacios del barroco
De vuelta al llano, Osuna presume de una de las calles más bellas de Europa: la calle San Pedro, un desfile de palacios barrocos donde destacan el palacio del Marqués de La Gomera, con su portada ondulante, y la Cilla del Cabildo, coronada por una réplica de la Giralda. Añade a la lista el Monasterio de la Encarnación, con su zócalo de azulejos, la plaza Mayor con sus soportales y el antiguo coso taurino, que quizá te suene: Osuna fue escenario de una famosa serie de fantasía que llenó su plaza de toros de dragones y espectadores de medio mundo.
Para no perderte ningún blasón ni ninguna portada, viaja con una buena guía de viaje de Andalucía en la mochila y con la cámara cargada: la luz de la tarde sobre la piedra dorada de Osuna es puro caramelo fotográfico.
Dónde comer en la villa ducal
La despensa local es la de la campiña: aceite de oliva virgen extra, aceitunas aliñadas, espinacas con garbanzos, cola de toro y dulces conventuales —las monjas siguen endulzando la villa como hace siglos—. La zona de la plaza Mayor y las calles aledañas concentran los bares de tapeo, con precios todavía muy amables.
Consejos prácticos
- Osuna está a poco más de una hora de Sevilla en coche por la A-92, y también tiene estación de tren en la línea Sevilla-Málaga.
- Ven en primavera u otoño: la campiña en verano supera con facilidad los 35 grados.
- Reserva medio día para el conjunto monumental y un par de horas para las canteras.
- Los lunes muchos monumentos cierran: mejor planifica la visita de martes a domingo.
Ducal, monumental y sorprendente, Osuna es la gran olvidada de los itinerarios sevillanos. Dale una oportunidad: pocas escapadas cunden tanto en tan pocos kilómetros cuadrados.
Foto: CarlosVdeHabsburgo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons