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Qué ver en La Orotava, la villa de los balcones de Tenerife

Casco histórico de La Orotava con sus casonas de balcones de madera y el valle y el Teide al fondo, en Tenerife

A los pies del Teide y asomada a uno de los valles más celebrados de Canarias, La Orotava presume del casco histórico mejor conservado de Tenerife. Esta villa señorial del norte de la isla es un desfile de casonas con balcones de madera de tea, iglesias barrocas y jardines escalonados que se ganó a pulso la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.

La Casa de los Balcones y las casonas de la villa

La visita empieza casi obligatoriamente en la Casa de los Balcones, una casona del siglo XVII con un patio interior de madera labrada que quita el hipo. Dentro se conserva la tradición de los calados y bordados canarios, y enfrente tienes la Casa del Turista, con vistas al valle. Sigue por la calle Carrera y la plaza del Ayuntamiento, y busca la Casa Lercaro y la Casa Molina, otros dos palacetes de balconadas espectaculares. La villa es un festín para los aficionados a la fotografía: entre patios en penumbra y fachadas a plena luz, una cámara de viaje con buen rango dinámico te sacará mucho más partido que el móvil.

Iglesias, jardines y molinos de agua

La iglesia de la Concepción, con su cúpula y sus torres, es la gran postal barroca de la villa y uno de los templos más bellos del archipiélago. Muy cerca, los Jardines del Marquesado de la Quinta Roja (Jardines Victoria) escalan la ladera en terrazas hasta un templete de mármol con vistas al mar, y la Hijuela del Botánico concentra en una manzana especies de medio mundo. La Orotava fue también villa de gofio: siguiendo la calle Doctor Domingo González García descubrirás varios de los antiguos molinos de agua que aprovechaban la pendiente, y en alguno todavía muelen y venden gofio.

Las alfombras del Corpus, un arte efímero

Si hay una fecha que marca el calendario local es el Corpus Christi, entre finales de mayo y junio. Las calles se cubren de alfombras de flores y la plaza del Ayuntamiento acoge un enorme tapiz hecho con arenas de colores del Teide, un trabajo minucioso que las familias alfombristas se transmiten de generación en generación. Verlas terminadas al atardecer, con miles de visitantes en silencio, es de esas cosas que no se olvidan.

El valle, el Teide y los miradores

La villa es la puerta natural del Parque Nacional del Teide por la carretera TF-21, que sube entre pinares hasta el paisaje lunar de Las Cañadas. Antes de subir, párate en el mirador de Humboldt, donde el naturalista alemán quedó rendido ante el valle de La Orotava. Ten en cuenta que en Canarias la radiación solar es muy alta incluso con nubes, y en el Teide, a más de 2.000 metros, todavía más: llévate una crema solar de factor 50 también para pasear por la villa, porque entre cuestas y plazas al sol el paseo se alarga sin darte cuenta.

Dónde comer y qué probar

  • Cocina canaria de guachinche: en el valle abundan los locales familiares donde probar carne fiesta, escaldón de gofio y vino del país.
  • Papas arrugadas con mojo: rojas o negras, siempre con su mojo picón y su mojo verde.
  • Repostería local: rosquetes, truchas de batata y dulces de las dulcerías del casco.

Cómo llegar y consejos prácticos

La Orotava está a media hora de Santa Cruz y del aeropuerto Tenerife Norte por la autopista TF-5, y a diez minutos del Puerto de la Cruz, con autobuses (guaguas) frecuentes. El casco es empinado: calzado cómodo y calma, que la villa se saborea despacio. Si viajas con niños, los jardines y los molinos convierten el paseo en una gymkana estupenda.

Elegante sin ser engolada y monumental sin perder vida de barrio, La Orotava es la escapada perfecta para combinar patrimonio, valle y volcán en un mismo fin de semana. Ven, que los balcones llevan cuatro siglos esperándote.

Foto: Cayambe · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons