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Qué ver en Morella, la ciudad amurallada del Maestrazgo

Vista panorámica de Morella con su castillo en lo alto de la roca y las murallas medievales rodeando el pueblo

Hay pueblos que se anuncian desde lejos, y Morella es el mejor ejemplo: su silueta amurallada, coronada por un castillo encaramado a la roca, se ve kilómetros antes de llegar. Capital histórica de la comarca de Els Ports, en el interior de la provincia de Castellón, esta ciudad medieval a casi mil metros de altitud te proponemos vivirla despacio, callejeando entre porches de piedra y probando su cocina de montaña.

Un paseo por la Morella medieval

La visita empieza casi siempre por el Portal de Sant Miquel, la entrada más fotogénica de un recinto amurallado de unos dos kilómetros que abraza todo el casco urbano. Desde allí arranca la calle Blasco de Alagón, la arteria porticada del pueblo, con soportales medievales bajo los que se refugian comercios de toda la vida, hornos y tiendas de productos de la tierra.

Cuesta arriba te esperan dos imprescindibles:

  • La Basílica Arciprestal de Santa María la Mayor, una de las iglesias góticas más bellas de la Comunidad Valenciana, famosa por su escalera de caracol esculpida que sube al coro.
  • El castillo de Morella, levantado sobre un peñón que ya fortificaron íberos, romanos y musulmanes. La subida, que atraviesa el antiguo convento de Sant Francesc, se gana a pulso, pero las vistas del Maestrazgo desde lo alto son de las que no se olvidan.

Antes de irte, busca el acueducto medieval de Santa Llúcia, a las afueras: es uno de los pocos acueductos góticos que se conservan en España y al atardecer luce espectacular.

Qué comer en Morella

La gastronomía es motivo suficiente para la escapada. Aquí mandan los platos de montaña: las croquetas morellanas, la cecina, los quesos y embutidos de la comarca y, en los meses fríos, la trufa negra, que protagoniza jornadas gastronómicas en muchos fogones del pueblo. De postre, pide un flaó, una empanadilla dulce rellena de requesón y almendra que aquí llevan siglos horneando. Y si te gusta llevarte recuerdos útiles, las mantas y fajas morellanas dan fe de una tradición textil que sigue viva.

Rutas por Els Ports

Morella es también base perfecta para patear la comarca: senderos señalizados salen hacia la antigua Fàbrica Giner siguiendo el río Bergantes, y a un corto trayecto en coche tienes el santuario de la Balma, en Zorita, incrustado en un farallón de roca. Son caminos de piedra suelta y desnivel moderado, así que conviene ir con un calzado de senderismo que agarre bien, porque las zapatillas de calle sufren en estos terrenos. Si quieres organizar la ruta completa por el interior castellonense, una guía de la Comunidad Valenciana te ayudará a enlazar Morella con otros pueblos del Maestrazgo sin perderte nada.

Cuándo ir y consejos prácticos

  • Primavera y otoño son las estaciones ideales: temperaturas suaves y la luz dorada que mejor sienta a la piedra.
  • En invierno hace frío de verdad (no es raro ver nieve), pero la trufa y las chimeneas compensan.
  • Cada seis años el pueblo celebra el Sexenni, una fiesta declarada de interés turístico con calles enteramente engalanadas: si coincides, ni te lo pienses.
  • El casco antiguo es peatonal en buena parte y todo cuesta arriba: aparca en los estacionamientos junto a la muralla y sube andando.

Cómo llegar

Morella está a poco más de una hora de Vinaròs y la costa norte de Castellón por la N-232, una carretera de curvas con paisajes que ya forman parte del viaje. Desde Castellón de la Plana se tarda en torno a hora y media, y desde Zaragoza el acceso por Alcañiz es igual de escénico.

Pocas escapadas condensan tanto en tan poco espacio: murallas, gótico, montaña y una mesa que sabe a invierno. Morella no se visita, se conquista cuesta arriba, y te aseguramos que merece cada paso.

Foto: Rodelar · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons