En el corazón de la Alcarria, entre olivares y colinas de miel, se levanta una de las villas con más historia de Guadalajara. Pastrana fue corte de los duques más poderosos del Renacimiento español, prisión dorada de la princesa de Éboli y refugio de Santa Teresa de Jesús, y todo ese pasado sigue latiendo hoy en sus calles empedradas. Te proponemos una escapada para viajar cuatro siglos atrás sin salir de Castilla-La Mancha.
La plaza de la Hora y el Palacio Ducal
La visita empieza en la plaza de la Hora, presidida por el Palacio Ducal, obra renacentista de Alonso de Covarrubias. Su nombre no es casual: cuenta la tradición que la princesa de Éboli, Ana de Mendoza, encerrada en el palacio por orden de Felipe II, solo podía asomarse una hora al día a la reja de su ventana, la misma que hoy buscan todos los viajeros en la fachada. La visita guiada al palacio permite conocer su historia y asomarse a las estancias de una de las mujeres más fascinantes y enigmáticas del Siglo de Oro.
La colegiata y sus tapices flamencos
Calle abajo llegarás a la colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, cuyo museo parroquial guarda un tesoro inesperado en un pueblo de este tamaño: una serie de monumentales tapices flamencos del siglo XV que narran las campañas de Alfonso V de Portugal en el norte de África, tejidos con un detalle que asombra. Solo por contemplarlos ya merece la pena el viaje. Antes de venir, hojear una guía de viaje de la Alcarria te ayudará a poner en contexto tanta historia concentrada.
El Albaicín, el barrio de la seda
Pastrana esconde otra sorpresa: su barrio del Albaicín, un laberinto de callejas construido en el siglo XVI por los moriscos traídos de las Alpujarras granadinas para trabajar en la industria de la seda que enriqueció a la villa. Pasear por sus rincones encalados, tan distintos del resto del caserío castellano, es una de las experiencias más especiales del pueblo. Completa el paseo con el convento del Carmen, fundado por Santa Teresa de Jesús y vinculado también a San Juan de la Cruz, con su museo y sus vistas sobre el valle.
Sabores y paseos alcarreños
Estás en la tierra de la miel de la Alcarria, con denominación de origen protegida: llévate un tarro, y prueba también las migas, el cordero y los dulces conventuales. Camilo José Cela retrató estos paisajes en su «Viaje a la Alcarria», y siguen invitando a lo mismo que entonces: caminar sin reloj. Un plan estupendo es bajar a la vega del arroyo, junto a la fuente de los Cuatro Caños, y montar una merienda campestre sobre una esterilla de picnic plegable mientras cae la tarde sobre los tejados. La luz alcarreña, dorada y limpia, hace maravillas con una cámara de fotos ligera en la plaza de la Hora al atardecer.
Cómo llegar
Pastrana está a poco más de una hora de Madrid por la A-3 o la R-3 y la N-320, y a unos 45 minutos de Guadalajara capital. Puedes redondear la ruta con Zorita de los Canes y el cercano mar de Castilla, los embalses de Entrepeñas y Buendía.
Historia de reyes y princesas, tapices únicos, miel y silencio: Pastrana es de esos pueblos que se cuentan en voz baja para que no se estropeen. Ven a escucharlo.
Foto: Concepcion AMAT ORTA… · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons