Hay pueblos bonitos y luego está La Alberca. Este rincón de la Sierra de Francia salmantina fue el primer pueblo de España declarado Monumento Nacional, allá por 1940, y en cuanto pisas sus calles entiendes el porqué: piedra, madera y geranios componen un escenario que parece salido de otro siglo, pero que sigue vivo, habitado y con mucho que contar.
La Plaza Mayor y las calles de entramado
El corazón del pueblo es su Plaza Mayor porticada, con soportales de columnas de granito, balconadas de madera y un crucero en el centro. De ella parten callejuelas estrechas donde las casas serranas, de hasta tres alturas con entramados de madera y dinteles tallados con inscripciones religiosas, casi se tocan por arriba. No te pierdas la iglesia parroquial de la Asunción, con su púlpito de piedra policromada, ni detalles tan curiosos como el marrano de San Antón: un cerdo que desde el verano hasta enero pasea a sus anchas por el pueblo, alimentado por todos los vecinos, y que luego se sortea. Los niños alucinan cuando se lo cruzan por la calle.
La Peña de Francia, el balcón de la sierra
Sobre el pueblo se alza la Peña de Francia (1.727 metros), coronada por un santuario dominico y accesible por carretera. Las vistas abarcan la sierra, el valle de Las Batuecas y, en días claros, hasta las cumbres de Gredos. Arriba siempre corre el viento, así que sube abrigado.
Senderismo en familia: Las Batuecas y los caminos serranos
La Alberca es la puerta del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, y ninguna visita está completa sin estirar las piernas:
- El descenso al valle de Las Batuecas desde el mirador del Portillo, entre madroños y alcornoques, hasta las inmediaciones del monasterio carmelita y las pinturas rupestres del Canchal de las Cabras Pintadas.
- La ruta de las majadas y castañares que rodean el pueblo, suave y perfecta con niños, espectacular en otoño.
- El Camino de los Prodigios y otras sendas con esculturas que conectan pueblos vecinos.
Los senderos baten bastante desnivel en cuanto te alejas del pueblo, y unos bastones de trekking ayudan mucho en las bajadas empedradas, sobre todo si vais con peques a los que hay que echar una mano.
Qué comer en La Alberca
Estás en plena tierra del jamón ibérico, y las tiendas del pueblo son un festival de embutidos, quesos y miel serrana. Prueba las patatas meneás, el hornazo y, de postre, el turrón artesano que aquí se elabora desde antiguo. En las mesas de la comarca no falta el limón serrano, una contundente ensalada de naranja, limón, huevo cocido, chorizo y vino que sorprende a todo el que la prueba.
Cómo llegar y cuándo ir
La Alberca está a unos 75 kilómetros de Salamanca, algo más de una hora por carretera de montaña. La primavera llena la sierra de cerezos en flor y el otoño tiñe de cobre los castañares; en agosto, en torno a la festividad de la Asunción, el pueblo celebra sus fiestas grandes con la loa y los trajes serranos, bordados espectaculares que parecen de museo. Si quieres exprimir la comarca —Mogarraz, Miranda del Castañar, San Martín del Castañar están a un paso—, una guía de viaje de Castilla y León te ayudará a montar la ruta perfecta por la Sierra de Francia.
Ven un par de días, deja el coche aparcado y vive La Alberca despacio: es de esos pueblos que no se visitan, se saborean.
Foto: Sotos · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons