Encaramada a un cerro rocoso sobre el valle de Tobalina, en la comarca burgalesa de Las Merindades, Frías presume de un título curioso: es la ciudad más pequeña de España, privilegio que le concedió el rey Juan II en el siglo XV y que sus vecinos defienden con orgullo. Verla aparecer en la carretera, con el castillo en lo alto y las casas colgadas al borde del precipicio, es una de esas estampas que no se olvidan.
El castillo de los Velasco
Toda visita empieza subiendo al castillo de los Duques de Frías, plantado sobre una peña llamada La Muela. Es uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla: la torre del homenaje se alza sobre la roca viva y desde sus almenas se domina todo el valle de Tobalina, con el Ebro serpenteando abajo y los Montes Obarenes cerrando el horizonte. Si te gusta observar el paisaje con calma, unos prismáticos te permitirán seguir el vuelo de los buitres que planean sobre el cañón y distinguir los pueblecitos del valle.
Casas colgadas y calles medievales
Bajo el castillo se apiña el caserío medieval. Las famosas casas colgadas de Frías, suspendidas sobre el borde de la toba con sus entramados de madera, recuerdan a las de Cuenca y son el símbolo del pueblo. Piérdete por la calle Mercado, busca la iglesia de San Vicente —cuya portada románica original acabó, por cierto, en un museo de Nueva York— y baja hasta el barrio de los antiguos tintes junto al río Molinar. Todo el recorrido es cuesta y empedrado, así que deja los zapatos finos en casa: unas botas de montaña con buena suela se agradecen tanto en el casco urbano como en los senderos del entorno.
El puente medieval sobre el Ebro
A las afueras te espera la otra gran postal: un puente medieval de nueve arcos sobre el Ebro, con una torre de peaje fortificada en el centro que cobraba pontazgo a los mercaderes que cruzaban hacia la meseta. Al atardecer, con el castillo recortado al fondo, es el mejor lugar para despedir el día.
Qué hacer en los alrededores
- Tobera: a un par de kilómetros, este pueblecito encadena cascadas y pozas junto a la ermita de Santa María de la Hoz; el paseo entre saltos de agua es corto y precioso.
- Oña: villa monumental con el monasterio de San Salvador, panteón de condes castellanos.
- Desfiladero de La Horadada y Trespaderne, para los que quieran más Ebro y más roca.
Cuándo ir y consejos prácticos
Frías está a poco más de una hora de Burgos y de Vitoria, y a hora y media de Bilbao, siempre en coche. La primavera, con las cascadas de Tobera a pleno caudal, y el otoño, cuando los hayedos de Las Merindades se encienden, son las mejores épocas. Ten en cuenta que aquí el clima es serio: incluso en pleno verano las tardes refrescan en lo alto de La Muela, así que mete en la mochila un forro polar aunque el día amanezca soleado. Entre semana tendrás el pueblo casi para ti; los fines de semana de puente conviene madrugar para aparcar en la explanada de la entrada.
Pequeña en tamaño, enorme en encanto: Frías demuestra que no hacen falta grandes avenidas para ser ciudad. Ven a comprobarlo y súmate a los que se quedan sin palabras al doblar la última curva.
Foto: Adam Cli · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons