Abrazado por un meandro del río Lozoya y protegido por la muralla mejor conservada de la Comunidad de Madrid, Buitrago del Lozoya es pura Edad Media a una hora escasa de la capital. Este pueblo de la sierra norte guarda además un secreto que descoloca a todo el que llega: un museo dedicado a Picasso. Te contamos por qué merece un fin de semana entero.
La muralla y el adarve: un paseo de mil años
El recinto amurallado de Buitrago, de origen musulmán y levantado a partir del siglo XI, rodea casi por completo el casco histórico. Lo mejor es que buena parte del adarve es visitable: caminar por el paso de ronda, con el río a un lado y los tejados del pueblo al otro, es la manera perfecta de empezar la visita. La torre del Reloj, que hace de puerta de entrada al recinto, y la coracha que baja hacia el Lozoya completan un conjunto declarado de gran valor histórico.
El castillo, la iglesia y el río
- Castillo de los Mendoza: fortaleza gótico-mudéjar del siglo XV, de planta cuadrada y siete torres, ligada a la poderosa familia que señoreó estas tierras.
- Iglesia de Santa María del Castillo: del siglo XIV, con una esbelta torre mudéjar y un interior reconstruido con mucho gusto.
- El puente del Arrabal: el viejo puente sobre el Lozoya regala la estampa más fotogénica de la muralla reflejada en el agua.
El río es protagonista absoluto: el paseo fluvial que bordea el meandro es llano, agradable y perfecto para hacerlo con calma al atardecer.
Un Picasso en la sierra de Madrid
La joya inesperada de Buitrago es el Museo Picasso - Colección Eugenio Arias. Arias, natural de la zona, fue barbero, amigo y confidente de Picasso durante décadas de exilio en Francia, y el artista le fue regalando obras, cerámicas y dedicatorias que hoy se exponen aquí. Pocas veces verás una colección tan personal y tan bien contada en un pueblo tan pequeño.
Naturaleza alrededor: embalses y hayedos
Buitrago es una base estupenda para explorar la sierra norte. Muy cerca tienes los embalses de Puentes Viejas y Riosequillo, con rutas sencillas por sus orillas, y a media hora la Sierra del Rincón, reserva de la biosfera donde se esconde el Hayedo de Montejo, uno de los hayedos más meridionales de Europa (recuerda que su visita exige reserva previa). Para estos senderos conviene ir bien calzado: un calzado de senderismo con buena suela marca la diferencia en las pistas pedregosas de la zona. Y si te gustan las aves, no olvides unos prismáticos compactos de viaje: en los cortados y embalses del Lozoya es fácil avistar buitres, milanos y cormoranes.
Cuándo ir, dónde comer y cómo llegar
En otoño la sierra se enciende de ocres y el pueblo está tranquilo; en verano, las tardes junto al río son un regalo. En diciembre, el belén viviente que representan los vecinos se ha convertido en todo un clásico, y a finales del verano el pueblo se vuelca con su fiesta de ambientación medieval. En los mesones locales mandan los asados, la caza y los productos serranos, con raciones generosas. Llegar es fácil: por la A-1 hasta la salida de Buitrago, a unos 75 kilómetros de Madrid, o en los autobuses interurbanos que suben desde el intercambiador de Plaza de Castilla.
Murallas para pasear, un castillo, un río que abraza el pueblo y un Picasso de propina: pocas escapadas de fin de semana reúnen tanto en tan poco espacio. Buitrago del Lozoya te está esperando al pie de la sierra.
Foto: José Ligero Loarte · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons