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Escapada a Chinchón: la plaza que huele a anís a un paso de Madrid

Vista panorámica de la plaza Mayor de Chinchón con sus soportales y balcones verdes de madera

Hay plazas mayores por toda Castilla, pero pocas te dejan sin palabras como la de Chinchón. Este pueblo del sureste de la Comunidad de Madrid, encaramado sobre un mar de olivos y viñedos en la comarca de Las Vegas, condensa en unas pocas calles siglos de historia, una gastronomía castiza de las de mantel de cuadros y un licor con denominación propia que le ha dado fama mundial: el anís. Te proponemos una escapada que sabe a tradición desde el primer paso.

La plaza Mayor, un teatro al aire libre

La plaza Mayor de Chinchón es de esas imágenes que ya conoces antes de llegar: un óvalo irregular cerrado por casas de tres alturas con soportales y 234 balcones de madera pintados de verde, levantadas entre los siglos XV y XVII. Lo fascinante es que sigue siendo un espacio vivo: ha sido mercado, corral de comedias, escenario de festejos taurinos y hasta plató de cine. Siéntate en una de sus terrazas a media mañana, cuando la luz entra sesgada entre los soportales, y entenderás por qué muchos la consideran una de las plazas más bonitas de España.

Qué ver más allá de la plaza

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción: domina el caserío desde lo alto y guarda un tesoro inesperado, el cuadro de la Asunción de la Virgen pintado por Goya, cuyo hermano fue capellán en el pueblo.
  • Torre del Reloj: resto de la antigua iglesia de Nuestra Señora de Gracia. De ahí el dicho local de que Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre.
  • Castillo de los Condes: a las afueras, del siglo XVI. No se visita por dentro, pero el paseo hasta él regala buenas vistas de la vega.
  • Teatro Lope de Vega: un coqueto teatro del siglo XIX construido sobre el antiguo palacio de los condes.

El anís y la mesa: rutas gastronómicas en estado puro

Chinchón es sinónimo de anís desde hace más de dos siglos, y probarlo en una de las tabernas de la plaza es casi obligatorio: seco para los valientes, dulce para los golosos. La huerta local presume además del ajo fino de Chinchón, muy apreciado, y en los mesones del casco histórico mandan los asados castellanos, las judías con chorizo y las migas. Si vas en fin de semana, reserva con antelación: los madrileños llevan generaciones peregrinando aquí a comer.

Cuándo ir y consejos prácticos

Primavera y otoño son ideales para callejear sin el calor pegajoso del verano manchego. En Semana Santa se representa la Pasión con vecinos del pueblo como actores, una tradición muy arraigada, y en época de vendimia el ambiente en las bodegas es otro aliciente. El casco antiguo es un sube y baja de cuestas empedradas, así que deja el tacón en casa. En los meses cálidos, una gorra con protección solar se agradece en la plaza a mediodía, porque la sombra escasea fuera de los soportales.

Cómo llegar y qué combinar

Chinchón está a unos 45 kilómetros de Madrid por la A-3 y la M-404, y también llegan autobuses interurbanos desde el intercambiador de Conde de Casal. Si te gusta planificar sobre el papel, una guía de excursiones desde Madrid te ayudará a combinar la visita con Colmenar de Oreja, a diez minutos, otra plaza mayor porticada que juega en la misma liga y bodegas donde probar los vinos de la zona.

Pocas escapadas cunden tanto en tan pocos kilómetros: llegas a media mañana, comes como un rey, brindas con anís y vuelves a casa con la sensación de haber viajado en el tiempo. Chinchón no se cuenta: se pasea, se saborea y se repite.

Foto: Jespa · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons