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Valverde de los Arroyos, joya negra de la sierra de Ayllón

Panorámica de Valverde de los Arroyos con sus casas de pizarra negra y el pico Ocejón al fondo

A los pies del pico Ocejón, en la sierra de Ayllón, se esconde uno de los secretos mejor guardados de Guadalajara. Valverde de los Arroyos pertenece a la llamada arquitectura negra, ese puñado de aldeas construidas enteramente con lajas de pizarra y cuarcita que parecen brotar de la propia montaña. Si buscas un rincón de España donde el tiempo va a otra velocidad, este es tu sitio.

Un pueblo de pizarra a los pies del Ocejón

El caserío de Valverde es un espectáculo en sí mismo: muros oscuros de pizarra, tejados de laja, balconadas de madera y calles empedradas que convergen en una plaza de postal, con la iglesia de San Ildefonso y la mole del Ocejón, de más de dos mil metros, cerrando el horizonte. No hay grandes monumentos que tachar de la lista, y ahí está precisamente su encanto: aquí se viene a pasear despacio, a escuchar el agua de los arroyos que dan nombre al pueblo y a ver cómo cambia la luz sobre la piedra negra.

La chorrera de Despeñalagua

La excursión imprescindible sale del mismo pueblo: un sendero señalizado de algo menos de una hora que sube hasta la chorrera de Despeñalagua, uno de los saltos de agua más altos de Guadalajara, que se despeña en varias cascadas por una pared de la sierra. En primavera, con el deshielo, baja con una fuerza que impresiona. El camino es sencillo pero pedregoso, así que unas botas de senderismo ligeras te ahorrarán más de un resbalón; y aunque el agua te acompañe casi todo el trayecto, lleva tu propia cantimplora de acero bien llena.

Rutas por los pueblos negros

Valverde es la puerta perfecta a la ruta de la arquitectura negra. Estas son algunas paradas que puedes combinar en el mismo fin de semana:

  • Majaelrayo, al otro lado del Ocejón, otro clásico de la pizarra.
  • Campillejo, El Espinar y Campillo de Ranas, aldeas diminutas en el valle del Jaramilla.
  • Umbralejo, pueblo recuperado que parece un museo al aire libre.
  • La ascensión al pico Ocejón, exigente pero con una de las mejores panorámicas del centro peninsular.

En la montaña el sol engaña incluso en días frescos: un buen protector solar de montaña en la mochila nunca sobra a estas alturas.

Tradición viva: los danzantes

Si algo distingue a Valverde es su fiesta de la Octava del Corpus, a comienzos del verano, cuando los danzantes del pueblo, con sus trajes blancos llenos de cintas de colores, ejecutan danzas centenarias en la plaza. Es una de las tradiciones más emocionantes de la provincia y llena el pueblo de vida.

Consejos prácticos

Se llega por carreteras de montaña estrechas y preciosas desde Tamajón, a unas dos horas de Madrid; conduce con calma. En otoño los robledales se incendian de cobre y en invierno la nieve convierte la pizarra en un cuadro, aunque conviene consultar el estado de las carreteras. Los servicios son los justos: lleva efectivo y algo de avituallamiento, y reserva el asado de cordero o las migas donde te pille la hora.

Valverde de los Arroyos no sale en todas las listas, y quizá por eso enamora tanto. Ven antes de que se corra la voz.

Foto: L. Vadillo - MaLéPhotoSpain · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons