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Alcalá del Júcar: el pueblo colgado sobre la hoz del río

Vista panorámica de Alcalá del Júcar colgado en la ladera de la hoz sobre el meandro del río Júcar

Pocas estampas impresionan tanto en Castilla-La Mancha como la de Alcalá del Júcar apareciendo de golpe tras una curva: un pueblo entero derramado por la ladera de una hoz, coronado por un castillo y abrazado por un meandro del río Júcar. Estamos en La Manchuela, al noreste de la provincia de Albacete, y te adelantamos que este pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico no se parece a ningún otro.

Un paseo vertical por el casco antiguo

Alcalá se recorre hacia arriba. Desde el puente de origen romano, reconstruido en época medieval, las callejuelas encaladas trepan entre casas colgadas de la roca hasta el castillo de origen almohade, del que se conserva la torre pentagonal con vistas de vértigo sobre la hoz. Por el camino te cruzarás con la iglesia de San Andrés, que mezcla gótico y estilos posteriores, y con rincones donde las fachadas son, literalmente, la propia montaña. Sube sin prisa: cada revuelta regala una panorámica mejor que la anterior.

Las cuevas que atraviesan la peña

Lo más singular del pueblo son sus casas cueva, excavadas en la toba durante siglos. Algunas atraviesan la montaña de lado a lado, con túneles de decenas de metros que desembocan en balcones asomados al precipicio; varias se pueden visitar y en ellas entenderás cómo se vivía (y se vive) dentro de la roca. También llama la atención la plaza de toros, de forma irregular adaptada al terreno, una de las más curiosas de España.

El río Júcar: rutas y chapuzones

El otro protagonista es el río. La ruta de las hoces del Júcar permite caminar o pedalear junto al agua entre paredes calizas, chopos y aldeas como Tolosa o Las Eras, y en verano la zona de baño junto al puente se convierte en la playa del pueblo. Aquí el sol de La Mancha no perdona: lleva siempre una cantimplora térmica con agua fresca, aplícate protector solar resistente al agua antes de echarte a andar y remata el equipo con una gorra con protección solar, porque la ruta apenas tiene sombra en algunos tramos.

Sabores de La Manchuela

Tanta cuesta abre el apetito, y la comarca responde con platos serios: gazpachos manchegos, atascaburras, ajo mataero y carnes a la brasa, regados con vinos de la denominación de origen Manchuela. De postre, miel de la zona y quesos manchegos que quitan el sentido.

Consejos para tu visita

  • Aparca en la parte baja, junto al río: el casco antiguo es empinado y muy estrecho para el coche.
  • El mirador de la carretera de acceso, en lo alto de la hoz, ofrece la foto clásica del meandro; párate antes de bajar al pueblo.
  • Primavera y otoño son perfectos para las rutas; en verano, madruga y deja el baño para la tarde.
  • Está a menos de una hora de Albacete capital y a algo más de hora y media de Valencia.

Alcalá del Júcar es de esos destinos que se disfrutan más en cuadrilla: risas subiendo cuestas, chapuzón en el río y una mesa llena de gazpachos al caer la tarde. Reúne a los tuyos y ven a comprobarlo.

Foto: Pacodonderis · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons