Hay ciudades bonitas y luego está Matera, un lugar que parece excavado directamente en la historia. En esta esquina de Basilicata, al sur de Italia, la gente lleva viviendo en cuevas desde la prehistoria, y sus barrios de piedra —los Sassi— forman un paisaje que no se parece a nada que hayas visto en Europa. Prepárate para uno de los rincones más sorprendentes del continente.
Los Sassi, un laberinto de piedra
Los dos barrios históricos, el Sasso Barisano y el Sasso Caveoso, se despliegan por la ladera de un barranco en un caos armónico de casas cueva, escaleras, patios y campanarios, donde el tejado de una vivienda es la calle de la de arriba. Piérdete sin rumbo, que es la mejor manera de entender la ciudad, y visita alguna casa cueva recreada para ver cómo vivían familias enteras, con animales incluidos, hasta mediados del siglo XX. De aquella pobreza extrema, que avergonzó a Italia, Matera ha pasado a ser Patrimonio de la Humanidad y plató de cine: aquí se han rodado desde películas bíblicas hasta escenas de James Bond.
Iglesias excavadas en la roca
Matera cuenta con más de un centenar de iglesias rupestres, excavadas por monjes entre la Alta Edad Media y el medievo. Algunas conservan frescos bizantinos asombrosos, como Santa Lucia alle Malve o San Pietro Barisano, con su campanario a ras de suelo y sus criptas talladas. La catedral, en lo alto de la Civita, corona la ciudad con su fachada románica y regala vistas sobre el mar de tejados y piedra caliza.
El barranco y el Parque de la Murgia
Frente a los Sassi, al otro lado del torrente Gravina, se extiende el Parque de la Murgia Materana, una meseta agujereada por cuevas y ermitas rupestres. Un sendero baja al fondo del barranco, cruza el torrente por un puente colgante y sube al mirador de Murgia Timone, desde donde se contempla la panorámica más famosa de Matera, sobrecogedora al atardecer, cuando la ciudad se enciende en tonos dorados. El camino es pedregoso y a ratos exigente, así que unas sandalias de trekking o calzado de suela firme te evitarán sustos.
Sabores de Basilicata
La mesa materana es humilde y sabrosa: el pan de Matera, de corteza gruesa y miga amarilla, tiene fama en toda Italia; los peperoni cruschi, pimientos secos y fritos que crujen como patatas, coronan muchos platos; y la pasta con habas, achicoria o salchicha lucana completa el festín. Todo se acompaña bien con los tintos de la región.
Consejos prácticos
- Duerme al menos una noche: cuando se van los excursionistas, los Sassi iluminados son pura magia y los tendrás casi en exclusiva.
- Matera no tiene aeropuerto propio; lo habitual es volar a Bari y seguir en tren regional o autobús, un trayecto corto que se hace cómodo viajando ligero con una mochila de cabina.
- Calles empedradas y escaleras sin fin: olvídate de la maleta de ruedas dentro de los Sassi.
- Para no perderte ninguna iglesia rupestre ni los miradores escondidos, una guía de viaje del sur de Italia es una buena inversión.
Matera demuestra que los destinos más fascinantes no siempre salen en los primeros puestos de las listas. Ven antes de que todo el mundo la descubra y déjate conmover por la ciudad que renació de sus cuevas.