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Manzanares el Real: un castillo de cuento a los pies de La Pedriza

Castillo de los Mendoza en Manzanares el Real con la sierra de Guadarrama al fondo

Hay pocos sitios donde la Comunidad de Madrid junte tanto en tan poco espacio: un castillo de libro de historia, un embalse que hace de espejo a la sierra y, justo detrás, el mayor laberinto de granito de Europa. Manzanares el Real, a menos de una hora de la capital, es de esas escapadas que valen igual para un plan cultural que para una jornada de bota y mochila.

El castillo de los Mendoza

El castillo nuevo de Manzanares el Real, levantado en el siglo XV por la casa de Mendoza, es el mejor conservado de toda la región. Más palacio que fortaleza, presume de galería gótica, adarves con vistas al embalse de Santillana y un interior museizado con tapices y mobiliario de época. Al salir, date una vuelta por los restos del castillo viejo y por la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, con su galería porticada.

La Pedriza, el gigante de granito

El pueblo es la puerta sur del parque nacional de la Sierra de Guadarrama y, sobre todo, de La Pedriza: un caos de riscos, canchales y paredes por el que llevan más de un siglo aprendiendo generaciones de escaladores. Para una primera visita funciona muy bien la senda que remonta el arroyo de la Majadilla hasta la charca Verde, o la subida clásica al Yelmo si buscas algo más serio. El acceso en coche al aparcamiento de Canto Cochino se llena pronto los fines de semana: madruga o usa la lanzadera. El terreno es pedregoso de principio a fin, así que unas botas de trekking con buena suela se agradecen más aquí que en casi ninguna otra sierra madrileña.

Un paseo junto al embalse

El embalse de Santillana pone la lámina de agua que convierte cada foto del castillo en una postal. La senda del borde del embalse, llana y apta para cualquier edad, regala vistas de la sierra con el Yelmo recortado al fondo y es territorio habitual de cigüeñas y aves acuáticas; unos prismáticos compactos le dan juego extra al paseo.

Dónde comer

El pueblo vive del excursionismo desde hace un siglo y está lleno de mesones de cocina serrana: judiones, carnes a la brasa, cordero y torreznos que saben a gloria después de una mañana de sendero. En los alrededores de la plaza del pueblo encontrarás terrazas para alargar la sobremesa mirando a la sierra.

Cuándo ir y consejos

  • La luz de otoño y el invierno con la sierra nevada son los momentos más fotogénicos; el verano pide madrugar.
  • El castillo cierra los lunes: compruébalo antes de ir.
  • Si vas con niños, la charca Verde y el paseo del embalse son apuestas seguras; lleva cantimplora y algo de avituallamiento, que en La Pedriza no hay fuentes fiables.

Castillo, agua y granito: pocas escapadas madrileñas dan tanto por tan pocos kilómetros. Manzanares el Real espera a un paso de la ciudad.

Foto: Rodelar · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons