¿Llevas tiempo dándole vueltas a eso de viajar solo pero te da vértigo lanzarte? Japón es, probablemente, el mejor país del mundo para estrenarse. Seguro hasta extremos que sorprenden, impecablemente organizado y con una cultura que respeta al que va a su aire, aquí viajar en solitario no es un plan B: es casi un arte nacional.
Por qué Japón y no otro
- Seguridad total: puedes pasear de noche por cualquier barrio con tranquilidad, y si olvidas la cartera en un tren, lo más probable es que te la devuelvan intacta.
- Comer solo es lo normal: las barras de ramen, los restaurantes con máquinas expendedoras de tickets e incluso cadenas con cabinas individuales están pensados para el comensal solitario. Nadie te mirará raro; al contrario.
- Transporte de relojería: trenes puntuales al segundo, estaciones señalizadas en inglés y aplicaciones que te calculan cada trayecto. Perderse es casi imposible.
- Alojamiento para uno: los hoteles cápsula y los business hotels ofrecen habitaciones individuales asequibles sin el suplemento abusivo de otros países.
Una primera ruta que nunca falla
Con diez o doce días tienes para un clásico redondo: empieza en Tokio perdiéndote entre los rascacielos de Shinjuku, el cruce de Shibuya y la calma del santuario Meiji; sigue en Kioto con sus templos, el bosque de bambú de Arashiyama y los torii rojos de Fushimi Inari al amanecer, cuando los tienes casi para ti; escápate a Nara a saludar a los ciervos y remata en Osaka, donde el plan es sencillamente comer hasta rendirse. El tren bala une todas estas ciudades y convierte los traslados en parte del espectáculo.
El arte de estar solo a la japonesa
Japón te regala momentos hechos a medida del viajero individual: un baño en un onsen humeante, una noche en un templo del monte Koya compartiendo la cena vegetariana de los monjes, horas de contemplación en el jardín seco de un templo zen o una sesión de karaoke en cabina individual, que existe y es liberadora. La barrera del idioma impone menos de lo que crees: entre traductores del móvil, paneles con fotos y la infinita paciencia japonesa, siempre acabas entendiéndote.
Consejos prácticos para lanzarte
Vuela con tiempo de escala holgado y una almohada de viaje viscoelástica en la mochila, porque el trayecto es largo y llegar descansado a Tokio se agradece. Japón usa enchufes de tipo A, así que un adaptador de enchufe universal con USB es imprescindible para el móvil, que será tu mapa, tu traductor y tu diario. En los hoteles cápsula guardarás tus cosas en taquillas, y un pequeño candado de equipaje de combinación extra nunca sobra. Hazte con una tarjeta de transporte recargable tipo Suica nada más aterrizar y lleva algo de efectivo: aunque cada vez se paga más con tarjeta, muchos templos y puestos callejeros siguen siendo reino de la moneda.
El empujón final
Viajar solo por Japón tiene algo de tutorial con la dificultad ajustada: te da toda la libertad del viaje en solitario con una red de seguridad debajo. Volverás con la confianza multiplicada y, casi seguro, planeando el siguiente. Cómprate el billete: el resto se anda solo.