Colgado de un espolón rocoso a más de 600 metros de altitud, Zuheros vigila desde hace siglos el mar de olivos de la campiña cordobesa. Este pueblecito de la Subbética, uno de los más pequeños y encantadores de la provincia de Córdoba, condensa en pocas calles todo lo que se le pide a una escapada rural: castillo de vértigo, cuevas prehistóricas, senderos espectaculares y un queso de cabra que justifica el viaje por sí solo.
Un paseo por el pueblo
El casco urbano es un puñado de calles blancas y floridas que se enroscan alrededor de la peña. Empieza por la plaza de la Paz, auténtico balcón sobre la campiña, y sube al castillo de Zuheros, de origen árabe, literalmente fundido con la roca sobre la que se asienta. A sus pies, la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, con su torre levantada sobre un antiguo alminar, y el Museo Arqueológico, que guarda piezas halladas en la cueva vecina. No te pierdas el mirador de la Villa, asomado al cañón del río Bailón: al atardecer, cuando las chovas sobrevuelan el tajo, la escena es pura montaña.
La Cueva de los Murciélagos
A unos cuatro kilómetros del pueblo, carretera de montaña mediante, se abre la Cueva de los Murciélagos, la gran joya del municipio. Habitada desde el Neolítico, conserva pinturas rupestres y un rosario de salas con formaciones caprichosas. La visita es guiada y las plazas son limitadas, así que conviene reservar con antelación, especialmente en puentes y fines de semana. Dentro la temperatura es fresca todo el año: lleva una capa de abrigo aunque fuera apriete el sol.
Senderismo por la Subbética
Zuheros es base perfecta para patear el parque natural de las Sierras Subbéticas. Dos clásicos imprescindibles:
- La ruta del cañón del río Bailón, que parte del mismo pueblo y se adentra entre paredones calizos, encinares y antiguos apriscos de pastores.
- La Vía Verde del Aceite, el antiguo trazado del Tren del Aceite, ideal para recorrer a pie o en bicicleta entre olivares, viaductos y estaciones rehabilitadas.
El terreno calizo es pedregoso y traicionero, de modo que unas zapatillas de trekking con buen agarre marcan la diferencia. Y no subestimes el sol cordobés ni en octubre: mete en la mochila una cantimplora de acero inoxidable bien llena, porque en el cañón no hay fuentes fiables.
El queso, protagonista de la mesa
Si Zuheros suena a algo fuera de Córdoba es, además de por su cueva, por su queso de cabra, elaborado en la zona con leche de las cabras que pastan en la sierra. Lo encontrarás curado, semicurado, en aceite o con hierbas, y protagoniza incluso una feria dedicada al queso artesano que reúne a productores de toda España. Complétalo con platos serranos como el remojón, las migas o el salmorejo, y con el aceite de oliva virgen extra de la Denominación de Origen Baena, de la que el pueblo forma parte.
Cómo llegar
Zuheros está a poco más de una hora en coche de Córdoba capital y a unos 40 minutos de Priego de Córdoba y Cabra, por carreteras comarcales que serpentean entre olivos. El propio viaje ya es bonito. Aparca en la entrada del pueblo: dentro, las calles son estrechas y empinadas.
Pocos rincones de Andalucía ofrecen tanto en tan poco espacio. Si buscas un destino tranquilo, auténtico y con naturaleza en estado puro, apunta Zuheros: es de esos pueblos que se descubren casi por casualidad y se recomiendan para siempre.
Foto: Francisco de Asís Alfaro Fernández · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons