Taipéi es una de las capitales más infravaloradas de Asia: amable, segura, barata y rodeada de montañas verdes que se cuelan entre los edificios. En un mismo día puedes rezar en un templo centenario, bañarte en aguas termales y cenar en un mercado nocturno. Vamos allá.
Templos entre rascacielos
El templo de Longshan es el corazón espiritual de la ciudad: incienso, ofrendas de fruta y fieles recitando entre dragones de cerámica. A su alrededor, el barrio antiguo de Wanhua y la calle Dihua, llena de herbolarios y tiendas de té, muestran el Taipéi más tradicional. Para el contraste, sube al Taipei 101, el rascacielos con forma de bambú que durante años fue el más alto del mundo, y contempla la ciudad abrazada por montañas.
Beitou, termas al final del metro
Pocas capitales tienen un valle termal al que se llega en metro. En Beitou, el vapor sale literalmente de la tierra: visita el arroyo humeante del Valle Termal y date un baño en las pozas públicas al aire libre o en alguno de sus baños tradicionales, herencia de la época japonesa. Es el plan perfecto para una tarde pasada por agua o para relajar las piernas tras varios días de caminatas.
Mercados nocturnos, la gran fiesta del paladar
Cuando cae el sol, Taipéi se muda a la calle. En los mercados nocturnos se cena por muy poco dinero y de maravilla:
- Shilin: el más grande y famoso, con pollo frito gigante y juegos de feria.
- Raohe: más compacto y auténtico, junto a un templo iluminado; busca los bollos de pimienta horneados en tandoor.
- Ningxia: pequeño y muy querido por los locales, ideal para probar clásicos taiwaneses.
Ve con el estómago vacío, haz cola donde la hagan los taiwaneses y termina con un té con perlas, que se inventó precisamente en Taiwán.
Alrededores que enamoran
A menos de una hora tienes escapadas redondas: Jiufen, un antiguo pueblo minero colgado sobre el mar, con callejones de farolillos rojos y casas de té con vistas; las teteras de piedra del sendero de Maokong, al que se sube en teleférico entre plantaciones de té; y el parque nacional de Yangmingshan, con fumarolas y praderas de flores.
Consejos prácticos
El clima es subtropical: húmedo, caluroso buena parte del año y con lluvias frecuentes. Un abanico de mano y agua siempre encima hacen milagros en los mercados, y en las zonas verdes y termales agradecerás un buen repelente de mosquitos. Para moverte con soltura y traducir menús al vuelo, hazte con una tarjeta sim de viaje con datos. El metro es impecable y con la tarjeta recargable EasyCard pagarás también autobuses y hasta el teleférico.
Taipéi es la puerta perfecta a Taiwán y una escapada que sorprende a todo el que la prueba. Dale tres días y te pedirá una semana.