milescapadas

Escapada a Ezcaray: montaña y buen comer en la sierra riojana

Vista panorámica de Ezcaray con sus tejados y la sierra de la Demanda al fondo

En el alto valle del río Oja, allí donde La Rioja deja atrás los viñedos y se pone seria con la montaña, te espera Ezcaray. Esta villa serrana, la primera de la región en recibir fuero, es hoy el gran destino de interior riojano: soportales de piedra, chimeneas humeantes, tradición textil y la estación de esquí de Valdezcaray a un paso. Te proponemos una escapada que sabe igual de bien en invierno que en pleno verano.

Un paseo por la villa

El casco antiguo de Ezcaray se recorre sin prisa, dejándote llevar por sus calles empedradas y sus plazas porticadas, donde las casonas de piedra y madera lucen aleros y escudos. No te pierdas la iglesia de Santa María la Mayor, un templo gótico de aire recio, casi de fortaleza, que preside el pueblo desde hace siglos. Muy cerca queda la antigua Real Fábrica de Santa Bárbara, fundada en el siglo XVIII para tejer paños y hoy reconvertida en espacio cultural: es la mejor pista de la larguísima tradición textil del pueblo, que aún vive en los talleres artesanos donde se siguen tejiendo mantas y bufandas de una suavidad que engancha. Un recuerdo de aquí abriga todo el invierno.

Valdezcaray y la sierra de la Demanda

A unos 14 kilómetros del pueblo, la estación de Valdezcaray despliega sus pistas por las laderas del San Lorenzo, que con sus 2.271 metros es el techo de La Rioja. En invierno es el plan estrella para esquiar en familia, con pistas amables para quien empieza; el resto del año, la sierra de la Demanda se convierte en un paraíso de rutas entre hayedos, pinares y cumbres peladas. Hay senderos para todos los niveles, desde paseos junto al río Oja hasta la exigente subida al San Lorenzo, así que unas buenas botas de senderismo impermeables te vendrán de perlas: los caminos serranos guardan barro y rocío incluso en julio.

Las aldeas del alto Oja

Pocos visitantes saben que Ezcaray es también un rosario de aldeas de montaña desperdigadas por el valle: Zaldierna, Turza, Urdanta o Azárrulla, caseríos de piedra rojiza donde el tiempo va a otro ritmo. Se pueden enlazar en coche o, mejor aún, caminando por senderos señalizados que siguen el curso del río. Es una excursión de media jornada preciosa; lleva una cantimplora de acero inoxidable y rellénala en las fuentes de las aldeas, que el agua de la Demanda baja fresquísima.

Sabores serranos

Ezcaray presume de mesa como pocos pueblos de su tamaño: aquí la cocina de montaña se toma muy en serio y no faltan asadores y mesas reconocidas, incluida alta cocina galardonada. En temporada mandan las setas, la caza y los guisos contundentes, como las patatas a la riojana con su chorizo, y de postre nada como los dulces artesanos de las pastelerías del pueblo. Si vienes en otoño, pregunta por los platos micológicos: es la época dorada del valle.

Cuándo ir y cómo llegar

  • En invierno, por la nieve de Valdezcaray y el ambiente acogedor del pueblo.
  • En otoño, cuando los hayedos se incendian de ocres y llegan las setas.
  • En verano, para huir del calor del valle del Ebro: aquí las noches refrescan de verdad, así que mete un forro polar en la mochila aunque sea agosto.

Se llega por carretera desde Santo Domingo de la Calzada, a unos 15 minutos, y desde Logroño la ruta ronda los tres cuartos de hora. La combinación con el Camino de Santiago a su paso por Santo Domingo redondea el fin de semana.

Montaña de verdad, historia textil y una gastronomía que quita el hipo: Ezcaray es de esos pueblos a los que se vuelve. Descubrirás por qué los riojanos lo tienen como su refugio favorito.

Foto: edu1975 · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons