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Escapada a Covarrubias, la cuna de Castilla

Vista panorámica de Covarrubias con sus casas de entramado de madera junto al río Arlanza

A orillas del río Arlanza, entre pinares y sabinares burgaleses, te espera uno de los pueblos con más solera de toda Castilla. Covarrubias presume de ser la cuna de Castilla, el lugar donde el conde Fernán González echó a andar la historia del viejo condado, y lo hace con un casco histórico de entramados de madera que parece detenido en el siglo XV.

Un paseo por la cuna de Castilla

Lo mejor de Covarrubias es callejear sin prisa. Sus casas de adobe y madera, con soportales y balcones repletos de flores, forman uno de los conjuntos de arquitectura popular castellana mejor conservados que verás. Empieza por el Torreón de Fernán González, una imponente torre defensiva del siglo X de aspecto mozárabe, ligada a la leyenda de la infanta doña Urraca, que según la tradición fue emparedada en ella. Sigue por la plaza de Doña Sancha y el Archivo del Adelantamiento de Castilla, un elegante edificio renacentista que hoy hace de puerta de entrada al pueblo.

La colegiata y la princesa noruega

La Colegiata de San Cosme y San Damián es la gran joya monumental: un templo gótico con un órgano barroco que aún suena y un claustro donde descansan los restos de Fernán González. Aquí está también el sepulcro de la princesa Kristina de Noruega, que llegó a Castilla en el siglo XIII para casarse con un hermano de Alfonso X el Sabio y murió joven, lejos de su tierra. Su historia explica la moderna ermita de San Olav, un llamativo templo de líneas nórdicas levantado a las afueras, en el valle de los Lombos, que merece el paseo.

Dónde comer: sabores del Arlanza

La comarca es tierra de asados y de buen producto. Estos son los imprescindibles para reponer fuerzas:

  • Cordero asado en horno de leña, el rey de la mesa burgalesa.
  • Morcilla de Burgos, aquí bordada, para empezar picando.
  • Vinos de la joven denominación Arlanza, perfectos para acompañar.
  • De postre, el queso fresco de Covarrubias con miel o nueces, una institución local.

Alrededores que no te puedes perder

Covarrubias es base perfecta para un fin de semana completo. A un cuarto de hora tienes el monasterio de Santo Domingo de Silos, con su claustro románico de dos pisos y los vespertinos cantos gregorianos de los monjes; muy cerca, el desfiladero de La Yecla, una garganta estrechísima que se recorre por pasarelas en apenas veinte minutos. Completa el triángulo del Arlanza con las ruinas románticas del monasterio de San Pedro de Arlanza y con la monumental villa ducal de Lerma. Para organizar bien la ruta y no perderte ningún rincón, viene de lujo llevar en la guantera una guía de viaje de Castilla y León con mapas de la zona.

Cómo llegar y consejos prácticos

Covarrubias está a unos 40 kilómetros al sureste de Burgos por la A-1 y la BU-901, y a menos de dos horas y media de Madrid. No hay tren, así que lo más cómodo es ir en coche propio. En primavera el valle está en su punto más verde y en otoño los sabinares y las choperas del Arlanza se tiñen de dorado; en invierno el pueblo es puro recogimiento, aunque las mañanas son gélidas: te agradecerás llevar un termo de café caliente para las visitas a primera hora, cuando la niebla sube del río y el pueblo está solo para ti. En julio, además, Covarrubias celebra desde hace décadas una fiesta de la cereza que llena la plaza de puestos.

Pocas escapadas condensan tanta historia en tan pocos metros. Ven a Covarrubias, cruza sus soportales y entenderás por qué aquí dicen, con una sonrisa, que Castilla empezó en su plaza.

Foto: Luis Rogelio HM · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons