Europa está sembrada de castillos, pero solo unos pocos consiguen ese efecto de cuento ilustrado: torres puntiagudas, niebla a media ladera y la sensación de que en cualquier momento asomará un dragón. Hemos elegido diez que cumplen con creces, cada uno con su propia leyenda a cuestas.
Diez castillos para creer en los cuentos
- Neuschwanstein (Baviera, Alemania). El capricho del rey Luis II inspiró el castillo más famoso de los parques Disney. Las entradas vuelan, así que resérvalas con antelación y sube andando hasta el puente de Marienbrücke para la vista clásica entre montañas.
- Palacio da Pena (Sintra, Portugal). Rojo, amarillo y azulejos sobre una colina que la niebla atlántica envuelve casi a diario. Madruga: la sierra de Sintra se llena pronto y el palacio se disfruta el doble con calma.
- Alcázar de Segovia (Segovia, España). Alzado sobre un espolón rocoso, con su silueta de proa de barco y tejados de pizarra. Se dice que también inspiró a los dibujantes de Disney, y desde sus almenas se entiende por qué.
- Chambord (Valle del Loira, Francia). El gigante del Loira, con más de cuatrocientas estancias y una escalera de doble hélice atribuida al ingenio de Leonardo da Vinci: dos personas pueden subir y bajar sin cruzarse jamás.
- Eilean Donan (Highlands, Escocia). Un castillo en un islote donde se encuentran tres lagos, unido a tierra por un puente de piedra. Con marea alta y cielo plomizo es la Escocia de las postales.
- Hohenzollern (Baden-Wurtemberg, Alemania). Corona una montaña solitaria y, en los días de niebla baja, parece flotar sobre un mar de nubes. El fenómeno es tan buscado que tiene legión de fotógrafos madrugadores.
- Bran (Transilvania, Rumanía). El eterno castillo de Drácula, encaramado a un risco entre bosques. La conexión real con Vlad el Empalador es discutible, pero sus pasadizos y escaleras estrechas alimentan la leyenda de maravilla.
- Bojnice (Bojnice, Eslovaquia). Torres cónicas, foso y un aire romántico que lo ha convertido en escenario habitual de películas de fantasía; hasta celebra por primavera un popular festival de fantasmas y espíritus.
- De Haar (Utrecht, Países Bajos). El castillo más grande de los Países Bajos, un despliegue neogótico con foso, puentes levadizos y jardines señoriales, restaurado a lo grande por la familia Rothschild.
- Miramare (Trieste, Italia). Blanco y luminoso al borde del Adriático, rodeado de un parque botánico frente al mar. Fue el sueño del archiduque Maximiliano de Habsburgo y conserva sus interiores originales.
Consejos para tu ruta castillera
Casi todos exigen cuestas, escaleras de caracol y patios empedrados, así que un buen calzado cómodo para caminar es tan importante como la entrada. Para pasar el día entre murallas viene de lujo una mochila urbana ligera con agua y algo de abrigo, porque en las alturas refresca incluso en verano. Y estos escenarios piden fotos con mimo: una cámara de fotos de viaje con buen zoom te permitirá capturar las siluetas desde los miradores lejanos, que suelen ser los mejores puntos de vista.
Da igual si eliges la Baviera de Luis II o los riscos de Transilvania: cruzar la puerta de un castillo de estos es entrar en un cuento con los ojos abiertos. Solo falta decidir cuál será el primer capítulo.