Hay pueblos que parecen inventados para la postal, y Combarro es uno de ellos. Esta pequeña localidad del municipio de Poio, a apenas siete kilómetros de Pontevedra, se asoma a la ría con una hilera de hórreos plantados literalmente sobre las rocas de la orilla, algo que no verás en ningún otro lugar de Galicia con tanta concentración y tanto encanto. Su casco antiguo, declarado conjunto histórico desde 1972, es una de las escapadas más redondas de las Rías Baixas.
Los hórreos frente a la ría
El gran icono de Combarro son sus hórreos, esos graneros de piedra elevados sobre pilares que en el resto de Galicia suelen esconderse tras las casas. Aquí, en cambio, se alinean en primera línea de mar, con la isla de Tambo recortada al fondo. Se conservan varias decenas en el pueblo, y los de la orilla se llevan todas las miradas: con marea alta parecen flotar sobre el agua, y al atardecer la luz dorada de la ría los convierte en puro espectáculo. Si te gusta la fotografía, este es uno de esos sitios donde una cámara compacta de viaje se amortiza en una sola tarde: baja a las rocas con marea baja, busca el reflejo con marea alta y no te vayas sin la foto nocturna con el pueblo iluminado.
Un paseo por el casco antiguo
Tras los hórreos, piérdete por las callejas empedradas que trepan desde el puerto. Verás casas marineras con soportales, balcones y escaleras exteriores de piedra, construidas mirando al mar por familias que vivían de la pesca y de la tierra a partes iguales. Repartidos por plazas y cruces de caminos encontrarás varios cruceiros, las cruces de piedra típicas gallegas, algunos con el Cristo mirando al mar y la Virgen mirando a tierra. La rúa do Mar concentra buena parte del ambiente, con tabernas y tiendas de licores tradicionales donde probar el orujo y el licor café de la zona.
Dónde comer: sabor a ría
Combarro es territorio de marisco y pescado de la ría. Estas son las apuestas seguras:
- Mejillones y vieiras de las bateas que verás flotando en la ría.
- Pulpo á feira y calamares, clásicos que aquí bordan.
- Empanada gallega, de zamburiñas o de xoubas si la encuentras.
- Todo regado con un albariño bien frío, que estás en plenas Rías Baixas.
Muchas terrazas del paseo miran directamente al mar, así que el plan de comer con los hórreos de fondo está casi garantizado.
Qué ver en los alrededores
A cinco minutos en coche tienes el monasterio de Poio, con sus claustros y un enorme mosaico dedicado al Camino de Santiago. Siguiendo la costa llegas a Sanxenxo y sus playas, y en la otra orilla de la ría te espera Pontevedra, con uno de los cascos históricos más bonitos y peatonales de Galicia. También salen excursiones en barco por la ría que incluyen degustación de mejillones a bordo, un plan muy socorrido si viajas en pareja.
Cuándo ir y consejos prácticos
Combarro luce espléndido todo el año, aunque en verano se llena: si puedes, ve en primavera o principios de otoño, o madruga para pasear casi en soledad. Y un aviso de amigo: esto es Galicia, y la lluvia forma parte del paisaje. Un chubasquero plegable ligero en la mochila te deja seguir callejeando aunque caiga un orballo, esa llovizna fina que aquí ni se considera lluvia. El pueblo se recorre a pie en un par de horas tranquilas, pero lo suyo es quedarse a ver caer la tarde.
Pocas escapadas dan tanto en tan poco espacio: mar, piedra, buena mesa y una puesta de sol entre hórreos que no vas a olvidar. Combarro te espera a la orilla de la ría.
Foto: Gabriel González from Boliñas-Aguasantas-Cotobade, España · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons