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Un fin de semana en Olivenza, la Extremadura más portuguesa

Panorámica de Olivenza con la torre del homenaje del castillo alzándose sobre las casas encaladas

Hay un rincón de Badajoz donde España sabe a Portugal: Olivenza. Esta ciudad de la Raya fue portuguesa durante siglos y española desde 1801, y esa doble alma se nota en sus calles encaladas, en sus azulejos, en su dulce más famoso y hasta en el habla de sus mayores. Te proponemos un fin de semana para descubrir la localidad más lusa de Extremadura.

Arte manuelino en pleno Badajoz

Olivenza presume de algo único en España: el estilo manuelino, el gótico tardío portugués cargado de motivos marineros. Su mejor ejemplo es la iglesia de Santa María Magdalena, con esbeltas columnas torsas que parecen cuerdas de barco convertidas en piedra; entra, porque el interior sorprende de verdad. Completa el paseo la iglesia de Santa María del Castillo y la portada manuelina del antiguo ayuntamiento, hoy uno de los símbolos de la ciudad.

El castillo y las murallas de la Raya

La historia fronteriza de Olivenza se lee en sus piedras. Sube a la torre del homenaje del castillo, una mole de más de treinta metros desde la que se domina la campiña rayana, y recorre los restos de las murallas abaluartadas que la protegieron en los siglos de disputas entre las dos coronas. Dentro del recinto, el Museo Etnográfico González Santana es una visita deliciosa para entender la vida tradicional de la comarca. A pocos kilómetros, sobre el Guadiana, el puente de Ayuda, roto desde los asedios del siglo XVIII, resume mejor que ningún libro la historia de esta frontera.

Técula mécula y sabores rayanos

La gastronomía oliventina es otro cruce de caminos. El bocado estrella es la técula mécula, una tarta de almendra y yema de origen local que se ha convertido en embajadora de la ciudad: probarla es obligatorio. En la mesa encontrarás también influencias portuguesas junto a los clásicos extremeños —ibéricos, quesos, guisos de cordero—, y dulces conventuales que completan la ruta golosa. Si te gusta viajar comiendo, esta escapada te va a hacer muy feliz; una guía de Extremadura te ayudará además a enlazar Olivenza con Badajoz, Jerez de los Caballeros o el lago de Alqueva, todos a tiro de piedra.

Naturaleza junto al Guadiana

El entorno de Olivenza, entre dehesas, olivares y las orillas del Guadiana, es un paraíso discreto para los amantes de la naturaleza. En las llanuras y embalses cercanos se observan cigüeñas, garzas, milanos y, en invierno, bandos de grullas que llegan a las dehesas extremeñas. Unos prismáticos de ornitología convierten un simple paseo al atardecer en un espectáculo. Y no olvides la cámara compacta: la luz dorada de la Raya sobre las fachadas encaladas y los azulejos es un regalo para cualquier aficionado a la fotografía.

Consejos para la escapada

Olivenza está a unos 25 minutos de Badajoz capital y a un paso de la frontera portuguesa, así que puedes combinarla con Elvas o con el gran lago de Alqueva. Primavera y otoño ofrecen las temperaturas más agradables; en verano, reserva las visitas para primera hora y última de la tarde. El casco histórico se recorre fácilmente a pie en una mañana tranquila.

Fronteriza, dulce y sorprendente: así es Olivenza. Ven a escuchar cómo suenan dos países en una misma plaza y te llevarás una de las escapadas más originales de Extremadura.

Foto: Jesusccastillo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons