A unos veinte minutos de Ourense capital, Allariz demuestra que un pueblo puede ser medieval y estar vivísimo al mismo tiempo. Su casco histórico de granito, mimado hasta el punto de haber recibido un premio europeo de urbanismo en los años noventa, se abraza al río Arnoia, que aquí es protagonista absoluto: paseos fluviales, zonas de baño y prados donde tumbarse a no hacer nada. Una escapada redonda, especialmente si viajas con niños.
Un casco histórico para perderse
Allariz fue villa amurallada y plaza fuerte en la frontera con Portugal, y ese pasado se nota en cada esquina. Déjate llevar por sus rúas empedradas y ve encontrando las iglesias románicas de Santiago y San Estevo, las casas blasonadas y las plazas con soportales donde apetece sentarse a media mañana. No te pierdas el convento de Santa Clara, fundado en el siglo XIII bajo el amparo de la reina Violante, esposa de Alfonso X: su mole de piedra impresiona y guarda una larga tradición dulcera. Precisamente el dulce es otra seña de identidad local: los almendrados de Allariz, a base de almendra y de receta antigua, son el recuerdo comestible que debes llevarte.
El río Arnoia, el alma del pueblo
Lo que hace único a Allariz es cómo vive su río. El paseo fluvial recorre la orilla del Arnoia entre alisos, pasarelas de madera y antiguos molinos, y en verano la zona de O Acearrica se convierte en playa fluvial con césped y sombra. Cruza el puente románico de Vilanova, haz la ruta a pie hasta el parque etnográfico con sus molinos restaurados y, si el día acompaña, remata con un picnic junto al agua. Los senderos de la ribera son fáciles y llanos, aptos para cualquier edad, aunque las losas y pasarelas resbalan cuando ha llovido: un calzado impermeable de senderismo te ahorra sustos y pies mojados en cualquier época del año.
Qué hacer con niños (y sin ellos)
- Museo do Xoguete: una colección de juguetes antiguos que encanta a pequeños y despierta nostalgia a los mayores.
- Museo do Coiro: Allariz fue villa de curtidores, y este museo recuerda el oficio junto al río.
- Rutas en bici o a pie por la Reserva de la Biosfera Área de Allariz, un mosaico de prados, soutos y aldeas.
- Tiendas y outlets: el pueblo se ha hecho famoso por sus tiendas de moda a precio rebajado, perfectas para una tarde de compras tranquila.
Una excursión con misterio: Santa Mariña de Augas Santas
A pocos kilómetros te espera uno de los rincones más enigmáticos de Ourense: la aldea de Santa Mariña de Augas Santas, con su iglesia románica y, escondida en un robledal, la basílica inacabada de la Ascensión, construida sobre un horno castreño ligado a la leyenda del martirio de la santa. Es una excursión corta, evocadora y gratuita que completa la escapada de maravilla.
Cuándo ir y consejos prácticos
En verano tendrás el río en todo su esplendor; en otoño, los colores de la ribera son un regalo; y si vas a principios de junio quizá coincidas con la Festa do Boi, una tradición documentada desde el siglo XIV que llena las calles de ambiente. Allariz se disfruta paseando sin prisa, así que cuenta con el clima ourensano: soleado y seco buena parte del año, pero con chaparrones que llegan sin avisar; un paraguas plegable resistente al viento ocupa poco y te salva la tarde de compras o el paseo entre iglesias.
Piedra dorada, río limpio, dulces de convento y planes para todas las edades: Allariz es de esos pueblos que se recomiendan solos. Ven un fin de semana y entenderás por qué los ourensanos presumen tanto de él.
Foto: Jose Luis Cernadas Iglesias · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons