Hay pueblos que parecen brotar de la roca, y Bocairent lo hace literalmente. En la comarca de la Vall d'Albaida, en el límite sur de la provincia de Valencia, este pueblo excavado y construido sobre un promontorio de piedra guarda un barrio medieval declarado conjunto histórico-artístico, cuevas que aún hoy alimentan leyendas y una sierra, la de Mariola, que huele a tomillo y salvia. Y sin embargo, sigue siendo un gran desconocido.
El Barri Medieval, un laberinto vertical
El casco antiguo de Bocairent no se anda: se escala. Sus callejuelas empinadas, escaleras y pasadizos se adaptan al capricho de la roca, formando un laberinto de casas encaladas, hornacinas y rincones donde el tiempo parece detenido. En lo alto, la iglesia de la Asunción preside el conjunto desde el solar del antiguo castillo, y los miradores que rodean el barrio ofrecen vistas al barranco y a la sierra. Piérdete sin mapa: es imposible perderse de verdad y cada esquina esconde una foto.
Les Covetes dels Moros y otras maravillas excavadas
Frente al pueblo, en la pared del barranco, se abren les Covetes dels Moros, medio centenar de ventanas talladas en la roca que comunican cámaras interiores. Su origen sigue discutiéndose —probablemente graneros fortificados de época andalusí— y visitarlas, trepando entre aberturas, es una pequeña aventura. La roca protagoniza también otros dos lugares únicos:
- La plaza de toros excavada en la roca, del siglo XIX, una de las más singulares de España: gradas talladas directamente en la montaña.
- La Cava de Sant Blai, un antiguo pozo de nieve que recuerda el viejo comercio del hielo de la Sierra de Mariola, cuando la nieve prensada bajaba a lomos de mula hacia las ciudades.
Senderismo por la Sierra de Mariola
Bocairent es puerta del Parque Natural de la Serra de Mariola, un macizo famoso por sus hierbas aromáticas y medicinales. Desde el pueblo salen rutas señalizadas hacia las cavas de neu de la sierra y miradores como el del Calvari; son senderos pedregosos con tramos de desnivel, donde un buen calzado de senderismo marca la diferencia entre disfrutar y sufrir. Aunque estemos en el interior, el sol valenciano no perdona en los tramos despejados: llevar crema solar deportiva en la mochila es de sabios incluso fuera del verano.
Sabores de la Vall d'Albaida
La despensa local es contundente y sabrosa: embutidos artesanos, gazpachos de monte, pericana (un majado de pimiento seco y bacalao típico de la zona) y, para rematar, un chupito de herbero, el licor de hierbas de la Mariola que aquí se elabora desde hace generaciones. En invierno, las cazuelas de puchero saben a gloria tras una mañana de ruta.
Cuándo ir y cómo llegar
- En febrero, el pueblo celebra sus Moros y Cristianos en honor a Sant Blai, de los más antiguos y auténticos de la zona.
- Primavera y otoño son perfectos para combinar barrio medieval y senderos; el verano invita a callejear al fresco de la tarde.
- Bocairent está a poco más de una hora de Valencia y de Alicante, entre Ontinyent y Alcoi, por carreteras de montaña muy cómodas.
Si buscas un destino con historia, misterio y naturaleza a partes iguales, lejos de las multitudes, apunta Bocairent. Es de esos rincones que se recomiendan en voz baja, para que no se estropeen.
Foto: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan) · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons