Hay pueblos que parecen detenidos en el tiempo, y luego está Sigüenza. Esta pequeña ciudad medieval de la provincia de Guadalajara, encaramada a una ladera sobre el valle del Henares, concentra en pocos metros una catedral fortaleza, un castillo convertido en alojamiento histórico y un dédalo de callejuelas empedradas que te proponemos recorrer sin mapa y sin prisa.
La catedral y el misterio del Doncel
La catedral de Santa María, comenzada en el siglo XII, es un libro de piedra donde conviven el románico, el gótico y el renacimiento. Dentro te espera la escultura funeraria más famosa de España: el Doncel de Sigüenza, Martín Vázquez de Arce, un joven caballero caído en la guerra de Granada que aparece recostado leyendo un libro, con una serenidad que lleva siglos emocionando a los viajeros. No te vayas sin ver la sacristía de las Cabezas, con su bóveda cuajada de cientos de rostros esculpidos, ni el altar de Santa Librada.
Del castillo a la plaza Mayor
Desde la catedral, la calle Mayor trepa entre casonas blasonadas hasta el castillo de los obispos, una imponente fortaleza de origen árabe que hoy funciona como parador; aunque no te alojes en él, puedes asomarte a su patio de armas. A medio camino se abren la plaza Mayor renacentista, porticada y elegantísima, la casa del Doncel y las iglesias de San Vicente y Santiago. El barrio medieval, con sus travesañas empinadas, es puro callejeo: aquí el adoquín manda, así que unas buenas zapatillas cómodas para caminar son la mejor inversión de la escapada.
Naturaleza a un paso: el Barranco del Río Dulce
A pocos kilómetros del casco urbano se abre el Parque Natural del Barranco del Río Dulce, un cañón calizo de paredes rojizas donde Félix Rodríguez de la Fuente rodó parte de sus documentales; el mirador que lleva su nombre, junto a Pelegrina, regala una de las panorámicas más bonitas de Guadalajara. Hay senderos sencillos junto al río, perfectos para una mañana tranquila. Un plan redondo es comprar pan, queso y algo de embutido en Sigüenza y extender una esterilla de picnic impermeable en un claro junto al agua, con los buitres planeando sobre el cañón.
Dónde y qué comer
La cocina seguntina es serrana y contundente: cabrito y cordero asados, migas con uvas, setas de temporada y truchas. De postre, busca las yemas del Doncel, el dulce típico de la ciudad, y llévate un tarro de miel de la Alcarria, que aquí se produce con denominación de origen protegida.
Cómo llegar y cuándo ir
- En tren: Sigüenza tiene estación en la línea que une Madrid con Soria y Zaragoza, una de las formas más cómodas y bonitas de llegar.
- En coche: queda a unas dos horas de Madrid por la A-2, con desvío en Alcolea del Pinar o Torija.
- Cuándo ir: el otoño tiñe de ocres el valle y la primavera llena de verde el barranco; en invierno la piedra nevada es pura postal, aunque conviene ir bien abrigado.
Sigüenza es una escapada pensada para ir de la mano: cenas a la luz cálida de las farolas, paseos por murallas y un Doncel que lleva quinientos años enseñándonos a mirar despacio. Déjate conquistar.
Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons