Si el románico te acelera el pulso, apunta este nombre: Uncastillo. Esta villa de las Cinco Villas, al norte de la provincia de Zaragoza, concentra tal densidad de iglesias medievales, palacios y callejas de piedra que caminarla es como hojear un códice del siglo XII. Y lo mejor: la vas a tener casi para ti.
Un festival de románico
Uncastillo llegó a contar con siete iglesias románicas, y buena parte sigue en pie:
- Santa María la Mayor, la joya del conjunto, con una portada meridional tan exuberante de figuras y fantasía que puedes pasarte una hora leyéndola; su torre fortificada corona el caserío.
- San Martín de Tours, que hoy acoge un centro dedicado al arte románico donde entender lo que estás viendo.
- San Juan, rodeada de tumbas excavadas en la roca, y las más recogidas San Felices y San Andrés.
Una curiosidad que duele un poco: la portada de la iglesia de San Miguel fue vendida a comienzos del siglo XX y hoy se expone en un museo de Boston. Lo que queda en el pueblo, aun así, justifica de sobra el viaje.
El castillo sobre la Peña Ayllón
El pueblo debe su nombre a la fortaleza que lo vigila desde la Peña Ayllón: un castillo de origen altomedieval, clave en la frontera del viejo reino de Aragón, del que destacan la torre del Homenaje y el palacio gótico de Pedro IV. La subida regala la mejor panorámica de los tejados, las torres de las iglesias y el mar de cereal y sierras de las Cinco Villas. Al atardecer, la piedra se enciende en tonos de miel.
La judería y el sabor medieval
Baja luego al barrio de la judería, uno de los mejor conservados de Aragón, con sus calles estrechas trepando por la ladera y sus casas humildes de piedra. Completa el paseo la arquitectura civil renacentista, con la lonja medieval y la casa consistorial del siglo XVI, señal de que esta villa fue rica e importante mucho después de sus años de frontera.
Los Bañales: Roma a un paso
A pocos kilómetros te espera el yacimiento de Los Bañales, una ciudad romana con termas y un acueducto de pilares que sigue desafiando al tiempo en mitad del campo. El paseo por el yacimiento es llano y muy agradecido; llévate una cantimplora térmica, porque en el páramo no hay ni sombra ni fuentes, y si te gusta alargar la jornada por los senderos que unen ermitas y miradores de la comarca, unos bastones de trekking hacen más llevaderas las cuestas.
Consejos prácticos
La primavera y el otoño son perfectos: luz suave para la piedra y temperaturas amables, porque el verano aprieta en las Cinco Villas. En la mesa, pide ternasco asado, migas y hortalizas de la huerta del Riguel, y de postre repostería tradicional. Uncastillo casa de maravilla con una ruta por la comarca que puede seguir hacia la vecina Sos del Rey Católico, de la que ya te hemos hablado por aquí.
Uncastillo no sale en todas las listas, y ahí está su suerte y la tuya: románico de primera división sin colas ni prisas. Ven a leer la piedra despacio.
Foto: luisvilla · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons