En el corazón del Campo de Montiel, al sureste de la provincia de Ciudad Real, Villanueva de los Infantes es uno de los conjuntos históricos más elegantes de Castilla-La Mancha. Villa de sabor barroco y renacentista, fue un foco cultural de primer orden en el Siglo de Oro y guarda dos títulos de peso: aquí murió Francisco de Quevedo y, según un célebre estudio, este sería el famoso lugar de la Mancha de cuyo nombre no quería acordarse Cervantes.
La Plaza Mayor y el esplendor del Siglo de Oro
El paseo empieza en la Plaza Mayor, una de las más bonitas de la región, con soportales de columnas de piedra, balconadas de madera y la mole de la iglesia de San Andrés presidiendo el conjunto. A su alrededor se despliega un caserío señorial repleto de portadas blasonadas, conventos y casonas, como la Casa de los Estudios, donde enseñó el humanista Bartolomé Jiménez Patón, o la casa del Caballero del Verde Gabán, ligada al personaje cervantino.
Tras los pasos de Quevedo
Francisco de Quevedo pasó sus últimos meses en el convento de Santo Domingo, donde falleció en 1645; hoy puede visitarse la celda que ocupó el escritor. Sus restos descansan en la cripta de la iglesia de San Andrés, y el pueblo entero rinde memoria al genio del conceptismo, que vivió muy vinculado a la cercana Torre de Juan Abad. Pasear Infantes es, en buena medida, pasear por el Siglo de Oro español.
El lugar de la Mancha de Don Quijote
Un estudio académico multidisciplinar concluyó que Villanueva de los Infantes es el punto que mejor encaja con el lugar de la Mancha del Quijote, calculando jornadas a caballo por el Campo de Montiel. Sea leyenda o certeza, la villa abraza con orgullo su papel en la geografía cervantina, y encontrarás guiños al hidalgo por sus calles doradas.
Sabores del Campo de Montiel
La gastronomía es otro motivo de peso para la escapada: galianos o gazpachos manchegos, pisto, tiznao de bacalao, lomo de orza, queso manchego y buenos aceites y vinos de la comarca. En sus mesones se come de maravilla y a precios razonables, como corresponde a la Mancha profunda.
Consejos prácticos y alrededores
- Cómo llegar: en coche, por la N-430 y la CM-3127 desde Manzanares, a unas dos horas y media de Madrid.
- Cuándo ir: primavera y otoño regalan la mejor luz sobre la piedra dorada; en verano el sol manchego no perdona, así que no olvides un protector solar facial para las horas centrales del día.
- Alrededores: a poco más de media hora tienes las Lagunas de Ruidera, un paraíso de aguas turquesas donde una esterilla de picnic plegable te permitirá rematar la jornada junto al agua. También merecen parada el castillo de la Estrella en Montiel y la plaza de San Carlos del Valle.
Villanueva de los Infantes es literatura, piedra noble y cocina de cuchara en estado puro. Resérvale un fin de semana sin prisas y déjate conquistar por el lugar de la Mancha.
Foto: Sebastian T. Schork · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons