En plena comarca de Liébana, colgado sobre el valle de Camaleño, Mogrovejo parece detenido en la Edad Media. Es una aldea diminuta de casas de piedra y tejados rojizos coronada por una torre defensiva, con los Picos de Europa levantándose justo detrás como un decorado que ningún estudio de cine podría mejorar. De hecho, el cine ya lo descubrió: aquí se rodaron escenas de una versión de Heidi, y cuando llegues entenderás por qué.
La torre y el caserío
El corazón del pueblo es la torre medieval de Mogrovejo, levantada hacia el siglo XIII por el linaje del mismo nombre. Robusta, almenada y visible desde media Liébana, vigila un caserío que conserva como pocos la arquitectura montañesa: muros de mampostería, solanas de madera cargadas de flores, cuadras bajas y callejas empinadas por las que todavía huele a hierba segada. Junto a la torre, la pequeña iglesia y las casonas blasonadas completan un conjunto tan armonioso que Mogrovejo figura entre los pueblos más bonitos de España.
Un balcón a los Picos de Europa
Pocas aldeas tienen un telón de fondo así: el macizo oriental de los Picos de Europa se planta detrás de los tejados y cambia de color con cada hora del día. Madruga para ver la primera luz encendiendo las cumbres y quédate al atardecer, cuando la piedra se vuelve dorada. Unos prismáticos de viaje ligeros multiplican el espectáculo: no es raro distinguir rebecos en los canchales o buitres planeando sobre las crestas.
Rutas para estirar las piernas
Mogrovejo es base perfecta para caminar sin necesidad de grandes gestas:
- La subida hacia el área de Peña Oviedo, entre robledales y cabañas, con vistas cada vez más amplias del valle de Camaleño.
- Senderos que enlazan las aldeas vecinas del municipio, ideales para media jornada tranquila.
- Para los que quieran altura, el teleférico de Fuente Dé queda a un corto trayecto en coche y sube en minutos a los pastos de altura del parque nacional.
El terreno lebaniego es pedregoso y a menudo húmedo, así que unas botas de montaña impermeables son la diferencia entre disfrutar y sufrir. Y aunque el sol apriete abajo, en cuanto ganas altura refresca: un forro polar de montaña en la mochila nunca sobra, ni siquiera en pleno verano.
Sabores de Liébana
La comarca es una despensa seria: cocido lebaniego con sus garbanzos finos, quesos de la tierra como el picón de Bejes-Tresviso, embutidos curados al aire de montaña y el famoso orujo, que aquí se destila desde siempre y hasta tiene fiesta propia en Potes a comienzos del invierno. Cualquier mesa de la zona te reconciliará con el mundo después de una caminata.
Cómo llegar y consejos
Se llega por el desfiladero de la Hermida, una carretera espectacular que remonta el río Deva desde la costa, y después por el valle de Camaleño. Aparca a la entrada del pueblo y muévete a pie: las callejas no están pensadas para coches, y Mogrovejo se saborea despacio. La primavera y el comienzo del otoño, con las cumbres aún nevadas o los bosques encendidos, son las épocas más fotogénicas.
Si buscas ese pueblo pequeño, auténtico y rodeado de montañas que creías que ya no existía, Mogrovejo te está esperando. Ven sin prisa y deja que la torre, la piedra y los Picos hagan el resto.
Foto: Luis Fermín TURIEL PEREDO · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons