En la vega del Jarama, al pie de la sierra pobre, Torrelaguna presume de algo que muy pocos pueblos madrileños pueden decir: aquí nació el cardenal Cisneros, y la villa entera parece guardar todavía el empaque de aquellos siglos dorados. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, es de los que se recorren despacio y con la cabeza levantada.
Un casco histórico con mayúsculas
Todo gira en torno a la plaza Mayor, porticada y con sabor castellano, presidida por la iglesia de Santa María Magdalena, uno de los mejores templos góticos de la Comunidad. A su alrededor se despliegan palacetes blasonados, el antiguo pósito, conventos y tramos de la muralla medieval que aún abrazan las callejas. Busca la casa natal de Cisneros y el hospital de la Santísima Trinidad, fundado por el propio cardenal.
Qué hacer en los alrededores
- La ermita de la Virgen de la Soledad y los restos de la atalaya de Arrebatacapas, con vistas a toda la vega.
- El cercano canal de Cabarrús y los caminos entre huertas, perfectos para una caminata suave.
- A un cuarto de hora, Patones y el embalse de El Atazar completan una ruta redonda por la sierra norte.
Son paseos sin sombra en su mayoría: en los meses de sol una gorra transpirable y agua a mano hacen el día mucho más llevadero.
Un poco de historia entre piedras
La villa fue plaza importante ya en la Edad Media, cabeza de un común de aldeas y paso obligado entre la meseta y la sierra. De aquel peso quedan los escudos que salpican las fachadas, los restos de las puertas de la muralla —la del Cristo de Burgos es la más fotogénica— y una traza urbana que apenas ha cambiado en cinco siglos. Cisneros, que llegó a regir Castilla, devolvió a su pueblo natal parte de su fortuna en forma de edificios que todavía se usan.
Dónde comer
Torrelaguna es tierra de cocina de puchero y asados, con el cordero y los productos de la huerta del Jarama como bandera. Los fines de semana conviene reservar: la villa se ha convertido en parada fija de los moteros y ciclistas que recorren la sierra norte, y las mesas de la plaza vuelan a la hora del vermú.
Cómo llegar y cuándo ir
Está a unos 60 kilómetros de Madrid por la A-1 y tiene autobús interurbano directo. La primavera, cuando la vega está verde, y las fiestas patronales de otoño son los mejores momentos. Si te gusta documentarte antes de viajar, una guía de pueblos con encanto de Madrid te ayudará a enlazar Torrelaguna con el resto de la sierra norte en un mismo fin de semana.
Historia grande en un pueblo pequeño: así es Torrelaguna, la villa que le dio a Castilla uno de sus hombres más poderosos y que hoy espera, sin prisas, a quien quiera descubrirla.
Foto: KronosTorre · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons