Sobre una loma del concejo de Pravia, asomado al valle del bajo Nalón, hay un pueblo que parece traído de otro tiempo y de otro continente: Somao. Sus vecinos que emigraron a Cuba y a América volvieron con fortuna y levantaron aquí palacetes de colores, jardines con palmeras y quintas de ensueño. Aquella herencia le valió el premio Pueblo Ejemplar de Asturias en 2020 y lo ha convertido en la capital indiana del occidente asturiano.
La historia de los indianos, escrita en piedra
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, media Asturias cruzó el Atlántico en busca de futuro. Los que triunfaron, los indianos, regresaron con dinero y con ideas nuevas: construyeron escuelas, trajeron agua y luz a sus aldeas y se hicieron casas que eran una declaración de éxito. En Somao esa historia no hay que imaginarla: se pasea. Casi cada finca del pueblo cuenta el viaje de ida y vuelta de una familia.
Qué ver en Somao: la ruta de las casas de indianos
El pueblo se recorre a pie, sin prisa, siguiendo la señalización que explica las principales quintas indianas. Fíjate en:
- Los palacetes de fachadas coloridas, con torreones, galerías acristaladas y azulejos que brillan al sol.
- Los jardines con palmeras, la firma inconfundible del indiano: quien plantaba una, contaba a todos que había hecho las Américas.
- Las escuelas y obras que los emigrantes pagaron para su pueblo, ejemplo de aquella filantropía de retorno.
- Los miradores sobre el valle del Nalón, con el río culebreando hacia el mar entre montes verdes.
El conjunto es una delicia para la fotografía; madruga o quédate a la última luz, cuando las fachadas se encienden de color.
Alrededores: Pravia y la desembocadura del Nalón
La escapada da para mucho más. A diez minutos, Pravia, antigua corte del rey Silo, ofrece un casco histórico señorial con colegiata y palacio. Siguiendo el río llegarás a la desembocadura del Nalón, entre San Esteban y San Juan de la Arena, un paisaje de rías, muelles carboneros y arenales; muy cerca, la playa de Aguilar es una de las más bonitas de la costa central. En el estuario descansan garzas y aves marinas, así que unos prismáticos compactos le darán una dimensión extra al paseo.
Dónde comer: cocina del bajo Nalón
Esta es tierra de huerta, río y mar: pixín, pescados de la rula de San Juan, fabes de la zona y postres caseros en los que manda el arroz con leche. En temporada, no te vayas sin probar las angulas y salmones que dieron fama al bajo Nalón, hoy manjares contados, o su versión más humilde y deliciosa: un buen guiso marinero.
Consejos prácticos
Somao está a unos 45 minutos de Oviedo, Gijón y Avilés, así que funciona perfecto como escapada de día o como base tranquila para explorar la costa occidental. El paseo por el pueblo es llano y apto para todos, pero el clima es puro Cantábrico: un chubasquero ligero en el bolso te salvará más de un chaparrón entre palacete y palacete. Y si la arquitectura indiana te atrapa, en el occidente asturiano encontrarás más rutas con las que completar el viaje.
Somao es la prueba de que la morriña también construye belleza. Ven a pasear entre palmeras y torreones: pocas escapadas en pareja tienen tanto romanticismo de ultramar.
Foto: Carmenmoran · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons