Hay pueblos bonitos y luego está Setenil de las Bodegas, donde las casas no se construyeron junto a la roca, sino literalmente dentro de ella. Este municipio de la sierra de Cádiz, excavado en el tajo que ha ido labrando el río Trejo, es una de las estampas más sorprendentes de España: calles enteras techadas por una visera de piedra bajo la que la vida transcurre con total normalidad.
Las calles cueva: Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra
El corazón de la visita son sus dos calles más famosas, ambas a orillas del río. En la calle Cuevas del Sol, orientada al mediodía, las terrazas de los bares se alinean bajo el gigantesco saliente rocoso; enfrente, la calle Cuevas de la Sombra queda cubierta casi por completo, fresca incluso en pleno verano. Caminar bajo esas toneladas de piedra, con las fachadas encaladas fundiéndose con el tajo, es una experiencia que no se olvida.
Qué ver además de las cuevas
- El castillo nazarí y su torreón, en lo alto del pueblo, recuerdo del asedio que resistió siete veces a las tropas cristianas (de ahí, dicen, el nombre: septem nihil, siete veces nada).
- La iglesia de la Encarnación, gótico-mudéjar, levantada tras la conquista de 1484.
- El mirador del Carmen, perfecto para entender de un vistazo cómo el caserío se apila sobre el tajo.
- Las calles Jabonería y Herrería, empinadas, estrechas y llenas de rincones fotogénicos.
Ruta gastronómica bajo la piedra
El apellido «de las Bodegas» viene de las antiguas bodegas excavadas en la roca donde se guardaba el vino de la comarca. Hoy la fama se la llevan las chacinas: chorizo, morcilla y sobre todo la carne mecida, que verás anunciada en las pizarras de medio pueblo. Tapear bajo la roca de las Cuevas del Sol, con un buen plato de ibéricos y pan de pueblo, es el plan estrella de la visita. Los dulces de las amasanderías locales, herederos de la repostería morisca, redondean el festín.
Cómo llegar y cómo moverse
Setenil está a unos 20 minutos de Ronda por carretera, en plena ruta de los pueblos blancos, así que es fácil encajarlo en un itinerario con Olvera, Torre Alháquime o Zahara de la Sierra. Aparca en la parte alta del pueblo o en los aparcamientos señalizados de la entrada: las calles del centro son estrechísimas y meterse con el coche es garantía de apuro. Si estás planeando una ruta de varios días por la zona, una buena guía de viaje de Andalucía te ayudará a ordenar visitas y descubrir rincones menos evidentes.
Consejos prácticos
- Madruga o quédate a dormir: a mediodía llegan los grupos y las calles cueva se llenan.
- El pueblo es un sube y baja constante de cuestas y escaleras; calzado cómodo obligatorio.
- En verano el sol de la sierra gaditana pega fuerte en las zonas descubiertas: una gorra transpirable se agradece entre mirador y mirador.
- No te vayas sin subir al castillo al atardecer, cuando la piedra del tajo se enciende de tonos dorados.
Setenil demuestra que la arquitectura más ingeniosa a veces consiste en no construir apenas nada: dejar que la roca haga de techo y vivir a su abrigo. Ven a comprobarlo con tus propios ojos y con el tenedor en la mano.
Foto: Luis Rogelio HM · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons