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Ruta por Sicilia: Palermo, el Etna y templos griegos

Templo griego de la Concordia en el Valle de los Templos de Agrigento, Sicilia

Sicilia es un continente en miniatura: templos griegos, mercados con eco árabe, un volcán humeante y un mar que cambia de color en cada cabo. Te proponemos una ruta circular por la isla más grande del Mediterráneo, ideal para una semana o diez días con coche de alquiler.

Palermo, el gran mercado del Mediterráneo

Empieza por la capital, donde normandos, árabes y españoles dejaron huella. La Capilla Palatina y la catedral de Monreale deslumbran con sus mosaicos dorados, pero el alma de Palermo está en sus mercados callejeros, como Ballarò o el Capo: puestos a gritos, pescado fresco y comida callejera para valientes, del pane con panelle a las arancine. Reserva una tarde para la vecina Cefalù, con su catedral normanda a pie de playa.

Los templos griegos: Agrigento y Siracusa

En la costa sur te espera el Valle de los Templos de Agrigento, uno de los conjuntos griegos mejor conservados del mundo: el templo de la Concordia, casi intacto tras dos mil quinientos años, justifica por sí solo el viaje. Al atardecer, la piedra se tiñe de miel. Siguiendo hacia el este llegarás a Siracusa, la ciudad de Arquímedes: su parque arqueológico guarda un teatro griego imponente y la isla de Ortigia es un laberinto barroco rodeado de mar donde apetece perderse sin mapa.

El Etna, el gigante que respira

El volcán activo más alto de Europa domina la mitad oriental de la isla. Se puede subir en teleférico y vehículos todoterreno hasta cerca de las zonas sumitales, o recorrer a pie los cráteres apagados de cotas más bajas entre coladas de lava y bosques de pinos. El terreno volcánico es suelto y abrasivo, así que deja las chanclas en el hotel: unas sandalias de trekking o calzado cerrado marcan la diferencia. En las laderas del Etna se cultivan además pistachos y viñedos que dan algunos de los vinos más interesantes de Italia.

Taormina y la costa jónica

Entre el Etna y el mar, Taormina presume de teatro griego con el volcán de telón de fondo, quizá el escenario más bello del mundo antiguo. Abajo, la Isola Bella y sus calas de canto rodado invitan al baño. El sol siciliano no perdona ni en los meses suaves, de modo que lleva siempre crema solar de factor alto en la mochila.

Consejos para la ruta

  • El coche es casi imprescindible para unir las etapas; conduce con calma en las ciudades, donde el tráfico es tan animado como sus mercados.
  • Primavera y otoño son las mejores épocas: temperaturas amables y campos en flor o vendimia.
  • Deja hueco en la maleta para los sabores locales: granizados con brioche para desayunar, caponata, pasta alla norma y cannoli recién rellenos.
  • Planifica las visitas arqueológicas a primera hora; una guía de viaje de Sicilia te ayudará a ordenar tanta historia sin perderte lo esencial.

Sicilia no se conforma con gustar: se queda contigo. Cuando pruebes su mezcla de ruinas, volcanes y vida en la calle, entenderás por qué todos los pueblos del Mediterráneo quisieron quedarse aquí.