Lejos de las playas del sur, el interior de Bali guarda su cara más auténtica. Ubud, rodeada de arrozales y barrancos cubiertos de selva, es el corazón cultural y espiritual de la isla: aquí se pinta, se talla, se danza y se hacen ofrendas cada mañana. Te contamos qué ver para exprimir una escapada al Bali más verde.
Arrozales en terraza: el verde infinito
Las terrazas de arroz de Tegalalang, a pocos kilómetros del centro, son la postal clásica: escalones verdes que descienden por la ladera entre palmeras y canales de riego tradicionales, el famoso sistema subak reconocido por la Unesco. Ve a primera hora, cuando la luz es suave y los grupos aún no han llegado.
Para caminar sin multitudes, el paseo de Campuhan Ridge sale del mismo Ubud y recorre una cresta entre hierba alta y valles; al amanecer o al atardecer es pura magia. Y si te apetece madrugar de verdad, desde Ubud salen excursiones para subir al volcán Batur y ver la salida del sol desde el cráter: para esa caminata, una mochila de trekking ligera con agua y algo de abrigo marca la diferencia, porque arriba hace frío antes del alba.
Templos que cuentan mil años de historia
- Tirta Empul: el templo del agua sagrada, donde los balineses se purifican bajo sus fuentes. Se puede participar en el ritual con respeto y sarong.
- Gunung Kawi: santuarios excavados en la roca junto a un río, entre arrozales, al final de una larga escalinata.
- Goa Gajah: la «cueva del elefante», con su entrada tallada en forma de rostro demoníaco.
- Pura Taman Saraswati: en pleno centro de Ubud, con su estanque cubierto de flores de loto.
Recuerda llevar los hombros y las rodillas cubiertos; en la mayoría de templos te prestan o alquilan un sarong en la entrada.
Monos, danza y mercados
El Monkey Forest es un bosque sagrado habitado por cientos de macacos descarados: no lleves comida a la vista ni objetos brillantes, porque lo consideran suyo. Al caer la tarde, varios templos y palacios del centro acogen danzas tradicionales como el legong o el kecak, ese coro hipnótico de decenas de voces masculinas. Y en el mercado de Ubud encontrarás cestería, telas y tallas de madera; regatear con una sonrisa forma parte del juego.
Sabores del interior de Bali
En los warungs, los pequeños comedores familiares, prueba el nasi goreng, el mie goreng, el satay con salsa de cacahuete o el babi guling, el cochinillo asado balinés de las celebraciones. Muchos cafés con vistas a los arrozales sirven café local, incluido el polémico kopi luwak; mejor optar por un buen café de altura balinés de cultivo tradicional.
Consejos para tu escapada
- La estación seca, de abril a octubre, es la más cómoda para caminar y visitar templos.
- Al atardecer, junto a arrozales y ríos, los mosquitos se activan: un repelente de mosquitos tropical en la mochila te ahorrará picaduras.
- Muévete en scooter solo si tienes experiencia; si no, los conductores privados por día son asequibles y muy habituales.
- Una guía de viaje de Bali te ayudará a entender el hinduismo balinés, las ofrendas y el calendario de ceremonias, que aquí lo impregna todo.
Ubud no se visita, se saborea despacio: entre el incienso, el verde de los arrozales y el sonido del gamelán, es fácil entender por qué tantos viajeros alargan su estancia. Déjate atrapar por el interior de Bali.