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Qué ver en Trujillo, la cuna de los conquistadores

Vista panorámica de Trujillo con su castillo y el caserío de granito sobre el berrocal

Hay pueblos que se visitan y pueblos que se sienten, y Trujillo pertenece sin duda al segundo grupo. Encaramado sobre un berrocal de granito en plena penillanura cacereña, este conjunto histórico vio nacer a Francisco Pizarro y a Francisco de Orellana, y cada piedra de sus palacios cuenta la historia de los que cruzaron el océano y volvieron cargados de fortuna. Te proponemos una escapada para recorrerlo con calma, de la plaza al castillo y de los llanos al atardecer.

La Plaza Mayor, un escenario de película

Todo en Trujillo gira en torno a su monumental Plaza Mayor, presidida por la estatua ecuestre de Pizarro y rodeada de soportales, palacios y torres. Fíjate en el palacio de la Conquista, con su esquina plateresca y los bustos de la familia Pizarro, y en la iglesia de San Martín, que cierra la plaza por el norte. Al caer la tarde, cuando la piedra se tiñe de dorado y los vencejos sobrevuelan los tejados, entenderás por qué este rincón ha servido de plató para series y películas de época.

Subida al castillo por el barrio de la Villa

Desde la plaza, callejea cuesta arriba por el barrio de la Villa, el recinto amurallado medieval, pasando por la iglesia de Santa María la Mayor: sube a su torre, porque las vistas de los tejados y la llanura son de las que se quedan grabadas. Un poco más arriba te espera el castillo, una alcazaba de origen árabe con aljibes y torreones desde cuyo adarve se domina medio Cáceres. En su hornacina se venera a la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad.

Aves esteparias en los llanos

Trujillo es también un destino de primera para los amantes de las aves. En primavera, los cernícalos primillas anidan en las torres del casco antiguo, y los llanos que rodean la ciudad acogen avutardas, sisones, gangas y aguiluchos. Si te apasiona la ornitología, unos prismáticos para aves convierten cualquier paseo por el berrocal o por las pistas de los llanos en un pequeño safari ibérico. El cercano Parque Nacional de Monfragüe, a menos de una hora, redondea la jugada.

Qué comer en Trujillo

La despensa trujillana es puro sabor extremeño. Apunta estos imprescindibles:

  • Quesos de la zona: Trujillo celebra en primavera una feria del queso famosa en toda España.
  • Caldereta de cordero y migas extremeñas, contundentes y honestas.
  • Ibéricos de la dehesa y el tomate de temporada, protagonista de ferias locales.

En las terrazas de la Plaza Mayor se come mirando a Pizarro; difícil pedir más.

Consejos prácticos y cómo llegar

Trujillo está junto a la autovía A-5, a unas 2 horas y media de Madrid y 45 minutos de Cáceres, así que es perfecta para un fin de semana. El casco antiguo es empinado y empedrado, con muy poca sombra en verano: calzado cómodo, agua y un sombrero plegable te salvarán la visita en los meses de calor. Si quieres exprimir la comarca —Monfragüe, Guadalupe, Cáceres—, una buena guía de viaje de Extremadura te ayudará a ordenar las etapas sin perderte nada.

Trujillo es historia viva, piedra dorada y cielos inmensos. Ven a comprobarlo: la escapada te sabrá a conquista.

Foto: Alonso de Mendoza · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons