milescapadas

Vilafamés, el pueblo rojo donde el arte vive en la roca

Vista panorámica de Vilafamés con sus casas de piedra rodena roja y el castillo con su torre circular en lo alto

En la comarca de la Plana Alta, a unos veinticinco kilómetros de Castellón de la Plana, hay un pueblo que parece pintado con otra paleta: Vilafamés. Sus calles y casas, construidas con piedra rodena de un rojo intenso, trepan por la ladera hasta un castillo con vistas infinitas, y entre medias conviven un casco antiguo declarado Bien de Interés Cultural y uno de los museos de arte contemporáneo más veteranos de España. Pocas combinaciones resultan tan singulares.

La Roca Grossa, el vecino más pesado del pueblo

El icono de Vilafamés es una roca. Pero no una cualquiera: la Roca Grossa es un monolito de rodeno de más de dos mil toneladas que descansa, inclinado y desafiante, en mitad de una calle del casco antiguo. Lleva siglos ahí, aparentemente a punto de rodar, y los vecinos han construido sus casas alrededor con total naturalidad. Es la foto obligada del pueblo y el mejor resumen de su carácter: aquí la piedra manda.

Un casco antiguo de color vino

Callejear por Vilafamés es subir. Desde la plaza hacia arriba, las calles empedradas de tono rojizo encadenan rincones como la iglesia de la Asunción, casonas señoriales y miradores sobre el llano. En lo más alto espera el castillo, de origen musulmán, con su llamativa torre circular reconstruida en tiempos de las guerras carlistas: desde el adarve, la vista alcanza desde las sierras del interior hasta el Mediterráneo en los días claros. Las cuestas son constantes y el sol del interior castellonense pega de firme buena parte del año, así que un sombrero de paja plegable en la mochila es un acierto humilde pero infalible.

El MACVAC: arte contemporáneo en un palacio gótico

La gran sorpresa cultural del pueblo es el Museu d'Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni (MACVAC), instalado en el Palau del Batlle, un palacio gótico del siglo XV. Fundado en los años setenta, reúne cientos de obras de artistas españoles e internacionales, y recorrer sus salas de piedra entre pinturas y esculturas de vanguardia produce un contraste delicioso. Es la prueba de que Vilafamés lleva décadas apostando por el arte: no es raro cruzarse con pintores y ceramistas que han hecho del pueblo su estudio.

Prehistoria y paseos por el entorno

Los alrededores esconden pinturas rupestres en abrigos como los del Castell o la zona del Tossal de la Font, donde además se han hallado restos humanos prehistóricos. Senderos locales bien señalizados permiten combinar patrimonio y naturaleza entre olivos, almendros y afloramientos de rodeno. Si quieres enlazar la visita con otros pueblos del interior castellonense, una guía de la Comunidad Valenciana te ayudará a montar una ruta redonda por la provincia.

Para reponer fuerzas

La mesa aquí es de interior: tombet, embutidos, aceite de oliva de la zona, quesos y dulces de almendra. En los bares de la parte baja y las terrazas con vistas del casco antiguo se come sin prisas, como pide el pueblo.

Consejos prácticos

  • Vilafamés se disfruta especialmente con la luz dorada de la tarde, cuando el rodeno se enciende.
  • Primavera y otoño son ideales; en verano, mejor pasear a primera y última hora.
  • Aparca en la parte baja del pueblo y sube a pie: el casco antiguo no está hecho para coches.

Rojo en las piedras, arte en los palacios y silencio en los miradores: Vilafamés es una de esas escapadas que no salen en todas las listas y que precisamente por eso saben mejor.

Foto: Columbusalbus · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons