Entre Logroño y la sierra, abrazada por una llamativa peña rojiza y partida en dos por el río Najerilla, Nájera guarda un secreto que sorprende a muchos viajeros: fue capital de un reino. Aquí tuvieron su corte los reyes de Nájera-Pamplona en plena Edad Media, y de aquel esplendor queda uno de los monumentos más impresionantes del norte de España. Te contamos cómo exprimir una escapada a esta pequeña ciudad riojana.
Santa María la Real, un panteón de reyes
El monasterio de Santa María la Real es la joya absoluta de Nájera. Según la tradición, el rey García Sánchez III lo fundó en el siglo XI tras encontrar, mientras cazaba, una imagen de la Virgen dentro de una cueva; esa misma cueva sigue visible a los pies del templo, integrada en la iglesia. En tu visita no te pierdas:
- El panteón real, con los sepulcros de reyes, reinas e infantes de los reinos de Nájera y Navarra.
- El sepulcro románico de doña Blanca de Navarra, una obra maestra del siglo XII.
- El claustro de los Caballeros, con sus calados platerescos que filtran la luz como un encaje de piedra.
- La sillería del coro, de gótico florido, tallada con un detalle que quita el hipo.
Dedícale al menos una hora y media: es de esos lugares que se disfrutan despacio.
La peña roja y sus cuevas
Sobre el monasterio se alza una pared de arenisca rojiza horadada por cuevas excavadas desde tiempos altomedievales, usadas como refugio, bodega y vivienda. Un sendero señalizado sube desde el casco antiguo hacia los restos del antiguo alcázar y los miradores del Cerro de la Mota, desde donde la vista del tejado del monasterio, el caserío y el valle del Najerilla es espectacular. La subida es corta pero con pendiente y terreno suelto, así que unas zapatillas de senderismo con buena suela te darán seguridad, sobre todo si ha llovido.
Paseo por el casco antiguo y el río
Nájera es también etapa del Camino de Santiago, y se nota en el ambiente de la calle Mayor, por donde desfilan mochilas y conchas a cualquier hora. Cruza el puente sobre el Najerilla y recorre el paseo fluvial, con sus chopos y sus patos: es el lugar favorito de los najerinos para el vermú y la tarde de terraza. En la margen del río se concentran bares donde picar algo; la zona es muy animada los fines de semana.
Una excursión redonda: las riberas del Najerilla
Si te apetece estirar las piernas, el entorno regala paseos llanos junto al río y rutas sencillas hacia los cortados. En verano el sol pega fuerte en la peña y apenas hay sombra en lo alto, de modo que no está de más llevar una cantimplora de acero inoxidable con agua fresca para toda la familia. Con niños, el plan de cuevas, río y panteón de reyes funciona de maravilla: historia con sabor a aventura.
Cuándo ir y consejos prácticos
- Primavera y otoño son ideales: temperaturas suaves y la peña encendida de color al atardecer.
- A mediados de julio, las fiestas de San Prudencio y Santa María la Real llenan las calles de ambiente.
- Consulta los horarios del monasterio antes de ir, porque cierra a mediodía.
- Nájera está a unos 25 minutos en coche de Logroño por la A-12, con aparcamiento sencillo junto al río.
Pocas escapadas combinan tan bien un monumento de primera, una leyenda fundacional y un paseo de sobremesa junto al río. Nájera fue ciudad de reyes, y cuando cruces la puerta de Santa María la Real entenderás por qué.
Foto: CARLOS TEIXIDOR CADENAS · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons