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Puente la Reina, donde todos los caminos se hacen uno

Vista panorámica del puente románico de Puente la Reina reflejado en el río Arga

Hay pueblos que nacen de un río, de un castillo o de un mercado; Puente la Reina (Gares, en euskera) nació de un puente y de los peregrinos que lo cruzaban. En esta villa de la comarca de Valdizarbe, a unos 25 kilómetros de Pamplona, confluyen el Camino Francés que baja de Roncesvalles y el Camino Aragonés que llega desde Somport. Desde aquí, como reza el famoso monumento al peregrino que te recibe a la entrada, todos los caminos a Santiago se hacen uno solo.

El puente románico que da nombre al pueblo

El gran icono de la villa es su puente románico del siglo XI sobre el río Arga, mandado construir —cuenta la tradición— por una reina para facilitar el paso de los peregrinos. Sus seis arcos de medio punto se reflejan en el agua formando círculos casi perfectos, y la mejor foto la tendrás desde la orilla, aguas abajo, al atardecer. No te vayas sin conocer la leyenda del txori, el pajarillo que, según se cuenta, bajaba a limpiar con agua del río el rostro de la imagen de la Virgen que presidía el puente.

Un paseo por la Rúa Mayor

El pueblo es, en esencia, una calle: la Rúa Mayor, el mismo eje que recorren los peregrinos desde hace siglos, flanqueado por casonas de piedra y ladrillo con aleros tallados y escudos nobiliarios. En un extremo te espera la iglesia del Crucifijo, de origen templario, famosa por su crucifijo gótico en forma de Y traído, según la tradición, por peregrinos alemanes. A mitad de calle se alza la iglesia de Santiago, con una portada esculpida y, en su interior, la talla del apóstol conocida popularmente como Santiago Beltza (el Santiago negro). El paseo completo se hace en nada, así que tómatelo con calma: aquí lo importante es el ambiente jacobeo, las conchas en las fachadas y el saludo constante de los caminantes.

Eunate y otras escapadas cercanas

A unos cinco kilómetros, en mitad de los campos de cereal, aparece una de las ermitas más enigmáticas de España: Santa María de Eunate, un templo románico octogonal rodeado de una arcada exenta cuyo origen sigue dando que hablar (¿templarios?, ¿iglesia funeraria de peregrinos?). Puedes acercarte en coche o, mejor, caminando desde Obanos por el propio Camino Aragonés. También merecen un alto Cirauqui, encaramado a su colina, y la calzada de origen romano que sale del pueblo. Para estas caminatas entre viñedos y trigales va de maravilla una mochila de día ligera con lo justo: agua, algo de fruta y una capa para el viento.

Sabores de Valdizarbe

  • Verduras de la ribera del Arga: espárragos, pimientos y menestra cuando es temporada.
  • Vinos de Valdizarbe, una de las subzonas históricas del vino navarro; muchos bares los sirven por copas.
  • Menús del peregrino: abundantes, caseros y a buen precio, herencia viva del Camino.

En verano el sol aprieta en la zona media navarra, así que llena una cantimplora térmica antes de salir a andar; encontrarás fuentes en el pueblo, pero pocas sombras entre los campos.

Cuándo ir y cómo llegar

Primavera y otoño son las estaciones perfectas: temperaturas suaves, campos verdes o dorados y el goteo constante de peregrinos que da vida a la Rúa. A finales de julio el pueblo celebra sus fiestas patronales en honor a Santiago, con encierros y ambiente volcado en la calle. Se llega fácil por la A-12 (la Autovía del Camino) desde Pamplona o Estella, y hay autobuses regulares desde la capital navarra. Si piensas encadenar varios pueblos del Camino, una guía de Navarra te ayudará a ordenar el itinerario y a no perderte ningún rincón.

Cruza el puente despacio, mira atrás y entenderás por qué tantos caminantes recuerdan Gares como una de las etapas más bonitas de su vida. ¿Te animas a comprobarlo?

Foto: Jule_Berlin from Berlin, Germany · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons