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Muros, la villa marinera de soportales que enamora en la ría

Vista panorámica de la villa marinera de Muros con su puerto pesquero y las casas con soportales frente a la ría

En la orilla norte de la ría a la que da nombre, Muros es de esos pueblos donde el mar se mete hasta la cocina. Villa pesquera de la provincia de A Coruña, conserva un casco histórico declarado conjunto artístico, con soportales de piedra bajo los que resuenan siglos de vida marinera. Es la escapada perfecta para una pandilla de amigos: paseo, buen pescado, playa y uno de los atardeceres más famosos de Galicia.

Un casco histórico con sabor a sal

Lo mejor de Muros es callejear. El pueblo trepa en cuestas y escalinatas desde el puerto, y su seña de identidad son los soportales de tradición gótica que bordean la fachada marítima: bajo ellos se vendía el pescado, se remendaban redes y hoy se toma el vermú mirando a la ría. Busca la ex colegiata de Santa María do Campo, con su interior gótico marinero, el mercado de abastos junto al mar y las plazas escondidas entre casas de galerías blancas. Al caer la tarde, el paseo del puerto, con las bateas y las traineras al fondo, es un espectáculo tranquilo que no cansa nunca.

Monte Louro y la laguna de As Xarfas

A la salida del pueblo, hacia el océano, se levanta el Monte Louro, una mole de granito de perfil inconfundible que separa la ría del Atlántico abierto. A sus pies se extienden la playa de Area Maior y la laguna de As Xarfas, refugio de aves y uno de los parajes más fotogénicos de la costa coruñesa. La subida al monte es corta pero exigente, por sendero de piedra y matorral, y regala una panorámica brutal de la ría y la costa hacia Carnota; hazla con calma y con unos calcetines técnicos de senderismo bajo la bota, que el descenso castiga los pies más que la subida. El atardecer desde esta zona, con el sol cayendo al mar entre la laguna y la playa, es de los que se aplauden: si viajas con una cámara de viaje con zoom, aquí tienes su gran momento.

Dónde comer: la despensa de la ría

La ría de Muros e Noia es una despensa de lujo, y las tabernas del puerto lo saben:

  • Pescado de lonja: lubina, rodaballo, sargo… lo que haya entrado ese día.
  • Berberechos y almejas de los bancos marisqueros de la ría.
  • Pulpo, empanada y pimientos, la santísima trinidad del tapeo gallego.
  • Un blanco frío de la tierra para acompañar, mirando a los barcos.

Excursiones desde Muros

Siguiendo la costa hacia el norte llegas a Carnota, con su playa infinita y uno de los hórreos más largos de Galicia, y un poco más allá a la cascada del Ézaro, donde el río Xallas cae al mar, algo rarísimo en Europa. Hacia el interior de la ría, Noia y sus iglesias marineras completan el plan. Con coche, en un fin de semana te da tiempo a todo.

Cuándo ir y consejos

El verano es ideal para combinar pueblo y playa, pero Muros tiene encanto todo el año: en otoño e invierno los temporales dejan cielos limpios y una luz espectacular entre chubasco y chubasco. Esto es costa atlántica y el viento no perdona, así que olvídate del paraguas y ve directo al impermeable cortavientos; con él puesto, pasear el puerto con mar de fondo es un placer y no una batalla.

Marinera, auténtica y sin postureo: así es Muros. Junta a tu gente, reserva mesa con vistas a la ría y deja que el atardecer de Monte Louro haga el resto.

Foto: Basotxerri · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons