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Mundaka, el pueblo de la ola más famosa del Cantábrico

Vista panorámica de Mundaka con la ermita de Santa Catalina, el puerto y la desembocadura de la ría de Urdaibai

En la orilla donde la ría de Urdaibai se abre al Cantábrico, un pueblecito de apenas dos mil habitantes se ha ganado un nombre que se pronuncia con respeto en Australia, Hawái o California. Mundaka, en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, presume de una de las mejores olas izquierdas del mundo, pero también de un puerto de postal, una atalaya con vistas infinitas y un ambiente marinero que conquista incluso a quien no ha tocado una tabla en su vida.

La ola que puso a Mundaka en el mapa

Cuando entra mar de fondo del noroeste, en la barra de arena de la desembocadura rompe una ola izquierda larga, rápida y tubera que puede correr cientos de metros: la joya que durante años atrajo al circuito mundial de surf y que sigue llenando el pueblo de furgonetas y neoprenos en cuanto llega el otoño. El mejor palco para verla es gratis: el murete del puerto y el paseo junto a la iglesia, donde los días grandes se reúne medio pueblo a mirar. Si te animas a meterte al agua —la ola grande es solo para expertos, pero la zona tiene picos más amables—, recuerda que el Cantábrico está frío casi todo el año y un neopreno de invierno marca la diferencia entre disfrutar y tiritar.

El puerto y la ermita de Santa Catalina

El corazón de Mundaka es su puerto viejo, una dársena diminuta y recogida rodeada de casas de pescadores con balconadas de madera, donde las txalupas se mecen a un palmo de las terrazas. Desde allí, un paseo corto lleva a la ermita de Santa Catalina, plantada sobre una pequeña península rocosa azotada por las olas: es el rincón más fotogénico del pueblo y uno de los atardeceres más bonitos de toda la costa vasca, de esos que justifican llevar encima una cámara compacta de viaje. Completa el paseo la iglesia de Santa María, asomada al mar, y la atalaya desde la que los vigías avistaban antaño las ballenas.

Urdaibai, naturaleza a pie de pueblo

Mundaka es una puerta de entrada perfecta a Urdaibai, la única Reserva de la Biosfera del País Vasco: marismas, arenales, encinares cantábricos y una ría que cambia de cara con cada marea. Frente al pueblo, con la bajamar, se despliegan los bancos de arena de Laida; los aficionados a las aves encontrarán observatorios y rutas por las marismas, y la pequeña playa de Laidatxu, junto al casco urbano, es ideal para un baño tranquilo con niños. El clima aquí es tan cambiante como la marea, así que guarda siempre un chubasquero plegable en la mochila: el sirimiri forma parte del paisaje.

Dónde comer y ambiente

  • Pintxos junto al puerto: las tabernas del casco sirven antxoas, gilda y tortilla con vistas a las txalupas.
  • Pescado de temporada: bonito en verano y besugo en los meses fríos, con el marmitako como plato de culto.
  • Txakoli frente al mar: el aperitivo en las terrazas del puerto es un rito local al que conviene sumarse.

Cómo llegar y cuándo ir

Mundaka está a unos 35 kilómetros de Bilbao y tiene una baza estupenda: el tren de cercanías que recorre la ría desde Amorebieta hasta Bermeo para en el mismo pueblo, así que puedes olvidarte del coche y del aparcamiento, que en verano se complica. Para ver la ola en todo su esplendor, apunta al otoño y al invierno; para playa y ambiente, el verano; y en carnavales el pueblo se vuelca con sus atorrak, una fiesta con siglos de historia en la que los vecinos salen vestidos de blanco a ritmo de pandereta.

Ola mítica, ría protegida, puerto de cuento y atardeceres de película: Mundaka demuestra que no hace falta ser grande para ser inolvidable. Ven a verla romper y entenderás por qué el mundo entero habla de este rincón de Vizcaya.

Foto: Mikel Arrazola · CC BY 3.0 es · Wikimedia Commons