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Liérganes, el pueblo del Hombre Pez que enamora en Cantabria

Vista panorámica de Liérganes con el puente de piedra sobre el río Miera y las casonas del pueblo al fondo

A media hora de Santander, donde el valle del Miera se abre entre montes de un verde imposible, te espera Liérganes, uno de los pueblos más bonitos de la comarca de Trasmiera y de toda Cantabria. Su caserío barroco, su puente de postal y la leyenda más extraña del Cantábrico lo convierten en una escapada perfecta para una escapada en pareja sin prisas.

La leyenda del Hombre Pez

Todo en Liérganes gira alrededor de Francisco de la Vega Casar, el joven que, según la tradición, desapareció nadando a finales del siglo XVII y reapareció años después en aguas de Cádiz convertido en un ser entre humano y pez. El caso fue tan sonado que hasta el padre Feijoo, el gran ilustrado, le dedicó páginas enteras. Hoy una escultura del Hombre Pez te recibe a la orilla del río Miera, junto al puente, y es la foto obligada del viaje. Cruza los dedos para que el mito te pille con el río bravo: la escena gana muchísimo.

Un paseo por el conjunto histórico

Liérganes está declarado Conjunto Histórico y se recorre a pie en un par de horas deliciosas. No te pierdas:

  • El Puente Mayor, conocido por todos como el puente romano, un elegante arco de piedra sobre el Miera que es el símbolo del pueblo.
  • Las casonas de los siglos XVII y XVIII, levantadas por los célebres canteros trasmeranos, con escudos, balcones de forja y jardines cuidados.
  • La Casa de los Cañones, recuerdo del pasado artillero de la zona: en la vecina La Cavada funcionó una Real Fábrica de Artillería que armó a media flota española.
  • La iglesia de San Pedro Ad Víncula, sobria y armoniosa, presidiendo el caserío.

Sobre el pueblo se alzan dos montes gemelos, Marimón y Cotillamón, que los lugareños llaman con cariño las tetas de Liérganes; hay senderos que suben a sus laderas y regalan la mejor panorámica del valle.

Aguas termales y naturaleza junto al Miera

Liérganes es villa de aguas desde el siglo XIX: su balneario, junto al río, sigue en activo y es un plan estupendo para rematar la tarde. Si prefieres moverte, el paseo fluvial del Miera encadena prados, molinos y rincones de merienda, y muy cerca tienes el Parque de la Naturaleza de Cabárceno para alargar la escapada. Eso sí, este verde se paga con agua: aquí llueve cuando quiere, así que un chubasquero plegable impermeable en el bolso te salvará más de un paseo sin obligarte a renunciar a nada.

Sabores de los valles pasiegos

Estás a las puertas de los valles pasiegos, así que el dulce manda: sobaos y quesadas recién hechos que encontrarás en los obradores del pueblo y alrededores. Para el salado, cocido montañés y carnes de la tierra en un ambiente de sobremesa larga. Llévate un sobao para el camino: es ley.

Cómo llegar y cuándo ir

En coche son unos 30 minutos desde Santander, pero lo bonito es llegar en el tren de cercanías de la línea Santander–Liérganes, un clásico que deja la estación a un paso del centro. Primavera y otoño pintan el valle de mil verdes y ocres; el verano invita a combinar interior y costa. Si es tu primera vez en la región, una guía de viaje de Cantabria te ayudará a hilar Trasmiera con el resto de tesoros cercanos sin dejarte nada.

Liérganes tiene esa rara mezcla de leyenda, piedra noble y vida tranquila que engancha. Ven a conocer al Hombre Pez: te aseguramos que la historia, contada junto al puente, suena todavía mejor.

Foto: Jesús Gómez Fernández · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons