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Escapada a Vélez-Blanco, el castillo renacentista de Almería

Panorámica de Vélez-Blanco con el castillo renacentista de los Fajardo dominando el caserío blanco

En el extremo norte de Almería, donde la provincia se encuentra con Murcia y Granada, Vélez-Blanco escala una ladera coronada por uno de los castillos más elegantes de España. Este pueblo de la comarca de Los Vélez combina piedra renacentista, arte rupestre milenario y una sierra de pinares que nada tiene que ver con la Almería desértica que imaginas.

El castillo de los Fajardo, un palacio sobre la roca

La silueta del castillo de Vélez-Blanco se ve desde kilómetros de distancia. Lo levantaron los marqueses de los Vélez a principios del siglo XVI sobre una antigua alcazaba, y por fuera parece una fortaleza medieval, pero en realidad escondía un refinado palacio renacentista. Su famoso patio de mármol, labrado por artistas italianos, fue vendido a principios del siglo XX y hoy se expone, pieza a pieza, en el Museo Metropolitano de Nueva York: una historia agridulce que te contarán en la visita. Aun así, subir a sus torres y asomarse a la vega desde las almenas sigue siendo el gran momento de la escapada.

La Cueva de los Letreros y el origen del Indalo

A un paseo del pueblo, en la falda del Maimón, se abre la Cueva de los Letreros, un abrigo con pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad dentro del arte rupestre del arco mediterráneo. Entre sus figuras está el famoso Indalo, ese hombrecillo con los brazos en arco que acabó convertido en símbolo de toda Almería. La visita es guiada y conviene reservarla con antelación en la oficina de turismo.

Callejear entre fuentes y conventos

El casco urbano, declarado conjunto histórico, se despliega en cuestas empinadas bajo el castillo. No te pierdas:

  • La iglesia de Santiago, con su torre mudéjar y un bello artesonado.
  • El convento de San Luis, fundado en el siglo XVI extramuros de la villa.
  • Las fuentes y lavaderos que jalonan las calles: aquí el agua de la sierra corre por todas partes, y la fuente de los Caños de Caravaca es parada obligada para llenar la botella.

Precisamente por sus cuestas empedradas, te recomendamos venir con zapatillas de trekking cómodas: los tacones y las chanclas no son amigos de Vélez-Blanco.

Sierra María-Los Vélez: senderos entre pinares

El pueblo es la puerta del Parque Natural Sierra María-Los Vélez, una isla de bosques de pino laricio y encinas que supera los 2.000 metros en la cumbre de la sierra de María. Hay rutas señalizadas para todos los niveles, desde el sendero de la Cueva de los Letreros hasta ascensiones más serias, y miradores donde es fácil avistar cabras montesas y rapaces. Lleva una cantimplora térmica con agua de las fuentes del pueblo: en estas alturas el clima es fresco incluso en pleno verano, y en invierno no es raro ver nieve.

Sabores serranos y cuándo venir

La cocina velezana es de montaña: migas, andrajos, trigo guisado, embutidos y buen cordero segureño, con quesos y miel de la comarca para rematar. La primavera, con la sierra verde y las fuentes a rebosar, y el otoño, con los pinares dorados, son las mejores épocas. En agosto el pueblo celebra sus fiestas grandes y encontrar alojamiento cuesta más.

Cómo llegar

Vélez-Blanco está a unas dos horas en coche de Almería capital y a poco más de hora y media de Murcia, con la autovía A-92 Norte como referencia hasta Vélez-Rubio, su pueblo vecino. La distancia es precisamente su tesoro: aquí llega poca gente, y los que llegan repiten.

Si buscas una escapada distinta, sin aglomeraciones y con uno de los castillos más fotogénicos del país, apunta Vélez-Blanco. El norte de Almería te está esperando.

Foto: Pemolo · CC BY-SA 3.0 es · Wikimedia Commons